EL MIEDO

 

Desde 2019 hasta hoy Agustín Llorca conversa con Marcela Guerra sobre la cosmovisión andina. Buscando desnaturalizar un sistema que nos enferma, encontró en esta cultura otras respuestas, una forma de descolonizarse y vivir.

 

 

Siento que lo flaco de las verdades siempre tiene que ver con el miedo. ¿Cuál es el rol del miedo?

 

Es que el miedo es constitutivo en la persona. Hay que ver que hacés en el momento del miedo, qué camino tomás, qué elección tomás. Si tomás una elección desde vos o si estás escuchando lo que los demás dicen. El miedo es constitutivo de los seres vivos, una planta tiene miedo. Vos ponés una planta en un lugar de gritos y tiene un desarrollo diferente. Y yo eso lo tomaría como un miedo de la planta, no solamente como una vibración que pudiera tomar. Un animal lo mismo y una persona también. Yo trabajo con la técnica del temblor para generar justamente nivelación de energía con las mujeres. Primero la idea de temblor remite a una persona débil o a una persona insegura y nada que ver, el temblor es un regulador. El perro tiembla y no se fija si vos lo estás mirando o no, y aunque vos le digas: “Tranquilo, no pasa nada…”, tiembla igual. Porque está regulando energía, hay algo que le está pasando que le está superando su energía y la trata de nivelar.

 

 

¿Cómo es lo del temblor?

 

Cuando vos temblás, liberás energía. Cuando a vos algo te da mucho miedo o mucha emoción, por ejemplo en el primer beso, la primera relación sexual, el parto, el primer día de trabajo, un exámen, un momento crítico, comienza un temblor. ¿Qué hace el ser humano? Lo reprime. Porque si voy a buscar un trabajo y tiemblo, el otro va a creer que soy un inseguro, que tengo alguna patología. Si me encuentro con un hombre que me gusta y tiemblo, va a pensar: “Esta es una boluda” o “Está entregada”. O un hombre temblando: “Es un blando”. Yo he visto retos a niños por tener miedo y temblar. Es decir, hay una idea de intentar disimular el temblor (“Que no se note”) y el temblor es nivelación de energía. Deberíamos temblar tranquilamente. De hecho, muchas de las cosas que trabajamos para la sanación son a través del temblor. Generar un temblor y de ese temblor ir nivelando energía, sin tanto pensamiento. El tema de occidente es la mente. ¿Y qué hay que pensar? No pienses nada, dejá que tu cuerpo lo sabe todo. Solo habilitalo. “Tengo este recuerdo” o “Tengo este problema”, “Vengo con todo esto”. ¿A ver? Voy a temblar a ver qué pasa. De hecho, cuando terminás de temblar, te queda un cansancio en el cuerpo físico que hasta te deja dormir, te relaja. Es parte del trabajo de sanación, el temblor se produce adrede, conscientemente, saben que vienen a temblar. Eso en el círculo de mujeres yo lo trabajo en el trabajo del útero. Entonces, ya saben que vienen a eso. Y creen que no les va a pasar y les pasa. Y de hecho algunas llegan hasta a orgasmos. Una vez que el cuerpo recuerda, ya después va a temblar en cualquier momento, se va a liberar, no va a resistirlo. Porque lo resiste inconscientemente, porque aprendió eso, lo aprendió de niña. Entonces, cuando es grande y aparece el temblor, salvo que esté fuera de sí o que ni siquiera pueda controlarlo, en las cuestiones más cotidianas va a tratar de que no. Porque el temblor te inhabilita el habla también, entonces se reprime ese temblor. Pero una vez que recordaron y sintieron para qué, comprendieron. Ahí van a temblar.

 

Texto: Agustín Llorca

Ilustración: Sofía Chaskita

 

 

¿Querés seguir leyendo la Conversa? 

En 2 semanas sale la continuación de esta Conversa sobre la cosmovisión andina.

 

Mientras podés leer las Conversas anteriores: Volver a escuchar el pulso natural.

¿Qué te pareció lo que leíste?
    EL CONTRATO ÁLMICO - Revista Timbó
    23 Aug 2021
    8:50am

    […] Mientras podés leer la Conversa anterior: El miedo. […]

¿Qué te pareció lo que recién viste/leíste? Tu comentario sincero es un abrazo compañere, no lo dudes.

Tu email no será visible
Tu email no será visible