
Texto: Agustín Llorca
Fotografías: Diego Carrizo.
En vivo el Sábado, 11 de mayo de 2019
Y bailar, bailar aún cuando todo parece normalmente acomodado para ser infelices es realmente el milagro del que son capaces unos pocos corazones
De entre todos los poderes mágicos que tiene la música, el de ser una obra de arte que viaja libre por el aire, es uno de los que más me gusta. Si bien los discos físicos nos permitieron por un tiempo tenerla atrapada para liberarla cuando queramos; no hay con que darle, la música siempre sucede libre en el aire. Sin embargo hoy, esa cuestión etérica se está oscureciendo un poco, alguien le tira una sábana blanca arriba a los tocadiscos y dice un conjuro: “Streaming”; entonces de repente desde las tinieblas de la industria emergen los fantasmas que se viralizan como pandemia e intentan matar a todos. Ya murieron los discos, ya murió el mp3 y ya casi que los estudios de grabación agonizan. Hasta el aire por donde viaja la música se ve asfixiado, se reduce a los apenas 2 o 3 centímetros que separan al auricular del tímpano. Pero la música sigue viva y nos sigue manteniendo vives. Y ahí, en lo vivo, ha de perpetuar nuestra mutua existencia. Se hace música con muchas intenciones, pero en el fondo, en la raíz, solo hay una. Liberar al aire algo. Un impulso, una verdad, una tristeza, un pulso o lo que sea que haya que liberar. Aunque los fantasmas quieran seguir buscando formas de enjaular. El sábado 11 de mayo de 2019, Verdespertar, un trío musical que interpreta canciones compuestas en su mayoría por Iván Salmini, ofrendó un ritual y la música liberó. En un lugar subiendo una escalera, sin llamar demasiado la atención desde la vereda, con pinta de casa de artistas, sala de ensayo, estudio o centro cultural; sin que a nadie de les presentes le importe mucho la definición, cálido y hermosamente decorado, que se hace llamar Deltambor. Verdespertar estuvo ahí, en vivo como la música. Liberando en su ritual música al aire, haciendo de su intención etérica que llega sin intermediarios a los oídos que comparten el tiempo y el espacio, una verdadera comunión que libere los sentidos, las cuerpas, los cuerpos y los bailes. Un trío integrado por guitarra con cuerdas de nylon, guitarra eléctrica, set de percusión y sintetizador, genera vida. La música que dice cosas sencillas pretende liberar cosas sencillas, que paradójicamente hoy parecen ser cada vez más complicadas. Que nos reunamos, nos emocionemos, nos escuchemos, comamos guiso con vino tinto y bailemos. Nada más ni nada menos. Las letras, las melodías, los ritmos, las armonías y los arreglos son vitales condimentos cuando están, dónde y cómo ese ritual-universo necesite que estén. Armoniosos, fluidos, alegres y relajados. Entonces, solo queda bailar con libertad alrededor de la olla para ahuyentar a los fantasmas, en algún que otro ritual como este o parecido o igual de bien intencionado, como al que nos invitó Verdespertar.
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Verdespertar son: Iván salmini en Guitarra y voz, Adrián Baccile en percusión y coros y Joaquín Bustos en Guitarra eléctrica y coros. Se los puede buscar como Verdespertar en Instagram, Facebook, Youtube.
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Espacio Deltambor queda en Enciso 1573, frente a la estación de Tigre. Además de música en vivo, los fines de semana también tiene clases de percusión, danza, yoga y teatro durante la semana. Contacto: 011 4749-9792 info@espaciodeltambor.com.ar
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