
Lunes 26 de octubre de 2015, 10.35am
-Hola, buenas tardes. -Hola, Tata, buen día, perdoná la demora, nos perdimos. -No, no, nada. Hay que ser precavido, con tantos aparatitos que hay ahora para llegar, no se pueden perder. Si vos decís a las diez de la mañana es a las diez de la mañana… -Pasa que la avenida San Martín está toda cortada, nos desvió, Constituyentes lo mismo… -No, nada, yo ahora a las once me tengo que ir. -Bueno, nosotros te llevamos. -No, me tengo que ir solo, a un café, a escribir; pasen, dale… El hombre del enojo aparente por una llegada tarde a razón de las obras porteñas que florecen en vísperas electorales nos abrió las puertas de su casa para charlar. Minutos más tarde, entenderíamos que su estado era el fruto de las elecciones presidenciales, una tristeza mitad desconsuelo mitad decepción. Es que, según la voz del Cuarteto Cedrón, la gente no respondió, hizo cagada. Resulta que el “Tata” anda deambulando por el conurbano norte. Primero lo vimos en la plaza de San Fernando cantando en la carpa de la Musaranga entre Julio César, marionetas y autómatas. Esa unión, estética e ideológicamente compañera, comenzó a servir su “Puchero Misterioso” en la escena ribereña tan naturalmente como quien le pone soda el vino. Luego desempolvó la “Cantata del Gallo Cantor” (creada con Juan Gelman cuatro décadas atrás) junto a La Lija, un grupo de músicos con militancia en nuestros barrios. Por todas estas cosas, por su pasado, por su presente y por su cercanía a nuestros amigos y referentes, emprendimos viaje a Villa del Parque para charlar con él, sin embargo… … está todo cortado por obras de este apátrida, la uta madre que lo arió.
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Texto y fotografías: Timbó
Tata, ¿cómo fue que te acercaste a La Musaranga? ¿Qué te pareció la carpa en la plaza de San Fernando?
La cosa fue mutua. La gente se encuentra porque tiene aristas que se juntan, se asemejan. Yo siempre toqué desde la autogestión. El Cuarteto Cedrón fue autogestión. A veces me grababa una casa grande, pero siempre hice de productor. Nosotros tocábamos en una verdulería, acá en el barrio, con un compañero que es peronista. Un 9 de julio hicimos unos choripanes y toqué. La gente venía sin promoción, no quisimos avisar, le decíamos a la gente que pasaba, a los clientes. Se empezó a correr la pelota y me negué a que salga en la tele, a que salgan notas. Un día apareció la gente de La Musaranga. Vinieron a verme, Pedro (Hasperué) y compañía. Me dijeron que tenían una carpa y como yo soy medio despistado dije “sí sí sí” pero no tomé conciencia. Dos veces me invitaron y un día dije “voy a ir” y fui. Me entusiasmó porque tiene una magia extraordinaria, nosotros hacíamos las mismas cosas cuando abrimos el primer Café Concert acá en el año 64. Hacíamos teatro, cine, títeres, concurso de cantores. Vino Piazzola, hacíamos jazz, folclore, solos y sin un mango. También tocó la Porteña Jazz Band, Jaime Torres, entre otros. Hice un taller en La Boca cerca de Caminito cuando era una miseria, no había turismo. Ahí hacíamos teatro, vino Paco Ibáñez, Paco de Lucía, Camarón, todos los gallegos vinieron a tocar ahí. Con La Musaranga tenemos la misma visión del arte popular, entonces fui a la carpa y canté. En realidad tenemos mucho que ver. Una de las mejores cosas que me ha pasado es haberlos conocido. Te lo digo hoy que es un día preocupante por las elecciones, porque la gente no respondió, pero, ¿cómo puede ser con tantas cosas a favor de la gente que hizo este gobierno? Cosas concretas, los aumentos, la asignación, los desocupados, la inversión, la cantidad de fábricas que se abrieron. Es evidente que se mejoró el país, lo que se ha hecho culturalmente, Canal Encuentro, Paka Paka, es muy grande lo que se hizo acá, y que la gente tenga dudas y vote a Macri que representa a los monopolios…
Tal vez estamos todavía en una etapa donde nos siguen ganando los personalismos, como en los 90, y la sociedad está votando a una figura omitiendo lo que es la construcción, un partido político, un proyecto…
Sí, es eso, y no culpo a la gente, es que no hay una práctica. Acá la única vez que hubo un país fue del 45 al 55, después no hubo más una práctica democrática de cómo se maneja. Acá pasó dos veces lo de Menen porque la gente hizo cagada, y lo iban a votar por tercera vez. Es muy difícil que el pueblo aprenda a no dejarse guiar por los cantos de la sirenas, pero de a poco. Aparte hay otro peligro, el gran dolor que tengo es que con un gobierno como el de Macri peligra la unidad de América Latina, está difícil, porque lo importante no es Argentina, sino América Latina, a mi gusto, pero a pesar de eso, para mí en este momento tan duro, haber tenido relación creativa con la gente de La Musaranga me parece un paraíso. Te lo digo de verdad, mirá que soy consciente del momento histórico que estamos viviendo, la tristeza que puedo tener, yo le decía a mi mujer “es como que tiré el último cartucho y chau”. Yo tengo interés en armar algo culturalmente, poder colaborar si gana Scioli, que yo pueda aportar o gente de mi edad que pueda aportar. Somos gente de 76 años, 4 años más y se acabó la diversión. Y si perdemos, el bagaje mío se trunca, a pesar de eso, La Musaranga me interesa.
Pensando en que la revista está anclada en la juventud de nuestra zona, que tiene como referencia el trabajo de La Musaranga, o que participa en espacios como Batalla Cultural donde hicieron la “Cantata del Gallo Cantor” con La Lija, un grupo de músicos jóvenes también vinculados a la zona… ¿cómo sigue, cómo trabaja la juventud, cómo continuamos, según tu mirada y tu experiencia, cuando cambia un modelo de Estado?
Cuando yo empecé a tocar era un militante y quería militar con la música, iba a todos los actos, participaba tocando y cantando, pero yo no estaba de acuerdo con la mirada tradicional de la canción de protesta, porque yo decía que el “arte es el arte”. Yo discutí con Parra, Viglietti, Los Quilapayún, todos juntos una vez en el año 70. Yo decía “¿el día que tomemos el poder no vamos a cantar nunca más?”. Cantar no es cantar contra Macri, cantar es cantar. Yo hice la “Cantata del gallo cantor”, nadie hizo una cosa así acá, hice la “Balada del hombre que se calló la boca” y otra que es “Suerte”, que habla sobre los combatientes, que tampoco nadie habló sobre los combatientes. Nosotros hicimos la “Cantata” ahí, justo en ese momento, porque me dolió, le dolió a Gelman. Entonces eso es importante, que yo lo diga y que vos lo digas.
Tomás Bradley, la voz de La Lija, decía que de pibe cantaba la Cantata del Gallo Cantor (CGC) en la casa y cuando tuvo la oportunidad de conocerte no se aguantó el deseo de hacerla…
Paco Ibáñez dice que la CGC es una obra maestra, poética y musicalmente, y que venga un pibe como Tomás o esa gente que hace otro tipo de canciones y que de pronto agarre la obra en sí, que la agarre un pibe de 30 años, yo tengo 76, cuando lo que pasó fue antes de su nacimiento, como que está mojado de ese recuerdo cercano y me pide a mí y me dice “uh, yo la sé, por qué no hacemos la Cantata”. Yo dije “no quiero que la izquierda empiece a romper las bolas con la lucha armada”. No es que esté en contra, al contrario, a lo mejor sí, pero no es tan fácil, “Bueno, el pueblo unido y salgamos todos a la calle”. No, pará, pará, no es así ni era así tampoco antes. Entonces, yo no quiero, viste, con todo respeto, que la CGC sea un elemento para que se retome eso. Si se va a tomar, tómenlo bien, es difícil. Perón dice “con la sangre o con tiempo”. Yo elijo el tiempo. Cristina y Néstor también eligieron el tiempo, pero con el tiempo también es difícil, viste cómo las corporaciones se fueron metiendo. Son doce años y es difícil mantener, el poder económico no va a querer parar. El sistema capitalista es muy sólido, está metido en el mundo desde siempre. Por supuesto hay que ir en contra del sistema capitalista, pero no es tan fácil, no te podés quedar dormido, bajás los brazos y a la mierda.
¿En qué contexto te fuiste de Argentina?, ¿qué estaba sucediendo en tu entorno?
Cuando me fui de acá había un golpe de estado, en el 74. Ahí tengo un libro con la historia del Cuarteto y hay una nota de ese año, un manuscrito mío que dice: “Adolfo” -al hijo de Raúl González Tuñón- , “me las pico a trabajar a Francia. Adelanté el viaje, no estoy en mi casa. Vuelvo en marzo. Un gran abrazo y también a tu vieja. Cuidate. A lo mejor paso mañana, o pasado, chau”. O sea, acá le pongo “no estoy en mi casa, adelanté el viaje”, me tuve que ir a la mierda, esto es un documentazo. Toqué timbre y como no estaban, en un papel cualquiera escribí y lo dejé debajo de la puerta, me tuve que ir, me amenazaron, estaban matando gente, antes de que me amenacen públicamente dije “me voy a trabajar a Francia”. Yo tenía laburo un mes o dos, cuando pase la cosa vuelvo… la pindonga, no pasó más la cosa.
¿Qué dejaste acá cuando te fuiste?
Dejé en Argentina mi vida, mi país, amigos, familia, muchos muertos. Me fui con los chicos y mi señora. Mis hermanos algunos estaban por acá, otros afuera. Después allá trabajamos, tocábamos la Cantata, temas nuestros, temas tradicionales argentinos, también de la izquierda francesa que apoyaba mucho lo que pasaba en América Latina, porque allá estaba muy fresco lo de Mayo del 68. Allá la izquierda había dado vuelta la cosa, la muerte del Che Guevara, todo eso tenía mucha importancia en Europa, y nosotros entramos en esa ola y cuando cantábamos un tango tradicional nos aplaudían, cantaba cosas de Gelman y aplaudían. Canté “Mano Blanca” y se volvían locos. Nos fue muy bien, tocamos en todos lados. Allá crié a mis hijos, no teníamos casa, guita, nada. Fuimos con la familia y Paco Ibáñez me bancó, fui a la casa de uno, de otro… ya habíamos tocado dos veces e íbamos a tener una gira berreta con Paco, pero estábamos vivos y laburando. Después conseguimos más laburo.
Siempre trabajando con esas canciones…
En fin, ese clima político vivíamos, nosotros hacíamos esas canciones, Tuñón, Mano blanca, Sur, Pedacito de cielo, Canción sin verano, y seguíamos componiendo, seguíamos haciendo nuestra profesión, bien, sin estar infectados por el rock. El rock es como el sida, te culeás a alguien que tiene sida y cagaste. Nosotros no, no nos culeamos ningún rockero ni nada, entonces no nos agarró el sida. Yo ahora estoy hinchando las pelotas con la música soberana, ¿por qué soberana? Para mí soberanía musical es elegir lo que yo quiero tocar y no lo que me imponen. El rock lo impusieron, porque nos dejamos culear por los yanquis para sacarnos identidad. Por eso te ponen Coca Cola, McDonald’s, el sonido que quieren ellos, la guitarra eléctrica, computadora, todo agudo para que vos bajes la cabeza y obedezcas, “sentarse, sentarse”, a los perritos, viste. Eso es, nos hicieron perritos, y el rock cumplió esa función. Y soberano para mí es decir “sí, si yo quiero”, políticamente soberano. El pueblo ayer votó a Macri, pero bueno, de alguna manera es soberano…
¿Y la cumbia villera?
Qué sé yo, ¿qué es la cumbia villera? ¿Te rompo la concha, chúpame la pija? ¿Esa es la música argentina?
Pero eso es una parte de la cumbia villera…
Pero todo el mundo quiere eso, cumbia era la de antes, de Centroamérica. Esta es una cumbia de mierda, enfermiza, al menos una parte de la cumbia es así. Yo me peleé con un cuñado mío, recontra peronista, porque estaban haciendo un encuentro latinoamericano de cumbia o de cumbia villera, no recuerdo. Él empezó con que era nacional y popular, que el tango era de la elite, de intelectuales, que era una mierda, que no lo entendía nadie. ¿Pero hacer una ruta cultural sobre Latinoamérica con la cumbia villera cuando tenemos chacarera, samba, tango, chamamé, guaraña, viste? Ahí está el problema. Si vas a ir a laburar con la base a una villa, bueno, apoyemos la cumbia, pero si querés salvar a la villa no la salvás con la cumbia. No se crean que por defender a la cumbia vas a solucionar los problemas de las villas.
Pienso en lo que pasó en el 2001, de alguna manera nosotros somos una generación que se crió con la cumbia villera y los Simpsons…
Yo tengo una chica de 9 años y tiene prohibido ver los Simpsons, nunca los vio, ve PakaPaka. Vos metiste el dedo en la llaga, ¿qué te parecen los Simpsons?, ¿estás contento que te criaste con esa porquería yanqui? Pensalo dos veces. A eso lo llamo penetración cultural, te hacen hacer lo que ellos quieren, por eso los metieron. También nos pasó con el rock. Nosotros teníamos Manzi, Yupanqui, Los Chalchaleros, Discépolo, teníamos un bagaje de la puta que lo remil parió, enorme, y los pibes no conocen nada, y cuando te das cuenta de eso y vas para atrás, decís “la puta madre”. Es importante, loco, era enorme la Argentina, enorme en todo, el peronismo del 45 fue extraordinario: había universidades, había laburo, colegios industriales, vos trabajabas y estudiabas. Era un país y lo hicieron mierda, lo vendieron al fondo monetario y lo rescatamos en el 2003. Hay que analizarlo de esa manera, tenés que saber que fue así y que no fue de otra manera, digo yo.
Y lo decís sin que el Cuarteto Cedrón haya participado en grandes eventos oficiales…
A mí todavía no me invitaron al Centro Cultural Néstor Kirchner, al Cuarteto Cedrón, loco, a festivales de poesía y literatura, mirá todos los poetas que yo musicalicé… Gelman, el mejor poeta de lengua hispana y no me invitaron. “Los K” se llenan la boca con Gelman, los periodistas y la concha de la lora, “qué lindo Gelman”. Las bolas, Gelman es esto, es la poesía, no que es lindo, canoso, fumando. Página 12, manga de pajeros de mierda. Son izquierdistas liberales, con sirvientas, con soja. Los de Carta Abierta son izquierdistas liberales: “Ay, Scioli, no sé, le tengo miedo”. Mirá, cagamos, qué carajo tenés que decir, la concha de tu hermana…

Mencionaste la cantidad de poetas que musicalizaste, vos tenés la particularidad de que justamente agarrás literatura y la interpretás, y no precisamente textos que fueron escritos para ser canciones, ¿cómo es ese proceso?
Leo poesía, lírica, moderna, surrealista. Leo algo que me conmueve y lo hago. La gente me regala poesía, voy leyendo. Tengo un montón de libros de poesía, todo lo de Gelman, Urondo, Tuñón. Mi hermano Alberto, que era un tipo que me zurcía mucho, él murió hace 6, 7 años, y estos papeles me los regaló hace 20. Esto lo encontré ahora y es un poema de un portugués, Camões, del año 1547, viste, hay un poema que dice “no alcanzan las penas para este hombre/y junto a las hijas de estos cielos con lágrimas los vasos llenarán/que si amor no se pierde en vida ausente/menos se perderá por muerte oscura/porque así el alma vive eternamente y el amor está hecho de alma y siempre durará”. Es interesante, e hice una canción ayer. Es del 1500 y hace 15 años lo tenía ahí traspapelado, es una cuestión de intuición. El otro día me di cuenta. Todos los días cocinás, una zanahoria, una cebollita, un paquetito de fideos y te hacés una comidita, eso es una canción. Un día se te ocurre hacer unos ravioles rellenos y comprás de todo, y le ponés un poco de trombones y violines y hacés una sinfonía. Para mí es eso. Todos los días tenés que comer y todos los días tenés ganas de hacer una canción, es eso un poco.
¿Qué encontraste cuando volviste a Argentina después de tanto tiempo?
Volvimos después de 10 años, desde el 84 empezamos a venir siempre. Volvimos con mucho dolor, fue muy fuerte, el clima, la gente, tocamos en Obras y estaba repleto. Venía una vez por año, tenía gente amiga acá. En el 2004 vine y me quedé definitivamente. Me gusta vivir acá, me gusta hablar, discutir acá. Acá estaba Kirchner, el peronismo que empezó a funcionar más o menos bien, había posibilidad de hacer cosas, tuve un olfato como que Néstor era peronista y no quise participar sino estar. Vivir en Argentina para estar y participar, después me integré rápidamente, tocando muchísimo, sigo tocando, toco dos, tres veces por semana, a mi edad, estoy con “El puchero misterioso”, “La Cantata” y después siempre alguna cosa…

Esta conversa fue publicada en la Timbó impresa en noviembre de 2015. Por falta de espacio, algunas respuestas quedaron afuera. A continuación las publicamos.
«Cuando asume Cámpora en el 73, yo dejé de militar. Militaba en la FARC y después en montoneros, no en la primera línea pero trabajaba, nosotros decíamos que vuelva Perón, porque Perón era un gobierno democrático, eso reconozcámoslo también, nosotros queríamos que vuelva para que siga gobernando y que termine y que venga otro. Cuando ganó Cámpora fuimos a la plaza con la banderita de los Montoneros y después se pudrió todo, se fue Cámpora, a Perón y la juventud peronista no la paraba nadie y se fue a la mierda todo, a mí me amenazaron. “Me voy”, dije, ese ambiente era. Mataron al Pelado Peña, a Michelini, al cura Mujica, a mucha gente, no querían que vuelva Perón con la juventud, era lapidario para el sistema capitalista y lo rompieron, rompieron toda una cosa que recién se pudo retomar en el 83, la gente siguió, no se entregó, hubo muchas denuncias, las Madres de Plaza de Mayo. Mientras tanto el grueso de la población se fue formando de una manera, pasaron 20, 30 años de formación falopa, sin incentivos, sin rigor, 30 años de educación sin rigor ciudadano, ¿cómo se bancaron dos periodos al chanta de Menem?».
«Yo me fui un 18 de octubre del 74, al día siguiente que llegué a Francia ya estaba haciendo un archivo con los desaparecidos, con los gremios, nosotros hacíamos denuncias, hicimos un archivo de la puta que lo parió, hicimos un comité de solidaridad con Argentina…».
«Esto lo tradujo al español mi hermano con errores de ortografía terribles, porque le importaba tres carajos. Él era un pintor de puta madre, hizo cosas con Cortázar, pintorazo, pero escribía como el orto».
«También tengo cosas de Gelman del 62, así hago las canciones».
«En Francia participaba como podía de la política francesa. Tengo nacionalidad francesa pero no soy francés, no la ejercía y bueno».
«Tata, para terminar, ¿sos de hincha Platense?
Sí, soy del Calamar. Nací, a una cuadra de la ex Esma. En la calle Vedia que, casualmente, es el mismo nombre y número que mi casa de ahora, 2074. Tengo el corazón ahí, pero no sé ahora dónde mierda andan, me regalaron este banderín… está bien cuando uno es pendejo ser de un cuadro, ahí comienza la lealtad… es importante la lealtad».


#59 / año 6 / NOVIEMBRE 2015
Durante 8 años fuimos de papel. Esas 89 Timbó impresas guardan muchas conversas con artistas y seres de zona norte (así le decíamos antes) que nos interesa volver a leer.
Cuando allá por los 70 el Tata llegó a Francia no tenía un peso, mejor dicho, no tenía un franco. En el mundo pandémico del 2022, nosotrxs tampoco. Si querés aportar para que sigamos haciendo este tipo de notas que rescatan nuestra historia e identidad cultural, podés colaborar al alias cooperativa.timbo o sumándote a la Red Timbó acá.