Poema: Héctor Serres / @hacheserres
treinta dedos y sus palmas
yendo y viniendo
pegoteados
van perdiendo cuerpo
las ansiedades
y tomando forma
una casa compartida
la puerta del frente abierta
al sol
a la calle
un hermano hijito mujer abuela
nos dejan unos minutos
y siguen para la plaza
el taller
el cuerpo
pide ser otro
astillas que vomitamos entre amigues
con dedos pegoteados en esa otra masa
mezcla de charlas y búsquedas
que levanta
un domingo
más tarde la abuela vuelve orquídea
en las manos de su nieta
y la sombra
ya no late
La relación de amor entre Héctor y Timbó se remonta a los años felices donde en aquel bar memorable “Café Goyheneche” nos encontrábamos lxs inquietxs. Allí Héctor se encontró con alguna que otra revista impresa y, al notar Horrores de ortografía, se ofreció, muy amablemente, a oficiar de “corrector” de la misma. No lo dudamos. Desde ese momento se sumó orgánicamente a la revista, hoy además es editor y constantemente alimenta, escribe y produce contenido para que la Timbó siga viva.