LOS PIBES DE CROMAÑÓN

 

Tiempo antes de cumplirse los diez años de la tragedia de Cromañón, con el compañero y fotógrafo Facundo Nívolo, comenzamos a trabajar en la recopilación de testimonios de sobrevivientes con el deseo de publicar un libro. Ese proyecto quedó inconcluso sobre todo por motivos económicos aunque hoy encontramos en este medio la manera de compartir el material al mundo, para que esté vivo y circule. Nos aferramos a la pregunta de por qué seguir, quiénes éramos antes de la tragedia y quiénes somos hoy. Porque amamos la vida y recordamos. A los pibes y pibas de Cromañón, a lxs que están y lxs que no, a lxs familiares y amigxs, no olvidar. Recordar es pensar.

 

 

JOSÉ DANIEL ZAMUDIO

22 de Enero de 1980 / Barrio 17 de Marzo, Isidro Casanova, La Matanza

 

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En ese momento yo estaba trabajando de vendedor ambulante, vendíamos bolitas y rosquitas. Arrancábamos a la mañana temprano. A las cinco de la mañana tomaba el primer tren, el Belgrano Sur, de Villegas hasta Tapiales. Íbamos y veníamos. Vendíamos en una canasta, más o menos, veinticinco, treinta docenas. Después llegaba a casa, descansaba un rato y me ponía a amasar. Hacíamos unos pan casero que vendíamos a la tarde en el barrio en una bicicleta. Y bueno. Arrancaba vendiendo de nuevo de cuatro a seis de la tarde, más o menos. En ese momento era fin de año y estábamos a pleno con los pan dulce y yo me acuerdo que al otro día, el 31, tenía una entregar más o menos ciento cincuenta pan dulce, osea, laburaba casi dieciocho horas, porque estaba todo el día en la calle vendiendo, o sino adentro amasando.

La primera vez que fui a ver a Callejeros fue en La Plata, ese mismo año (2004). Después fui otra vuelta a verlo a Obras y después la tercera vez fue en Cromañón. Había un chico, Pedro Antonio López, que, con otro pibe, trajeron Callejeros. Nosotros seguíamos a otras bandas, pero cuando escuchamos Callejeros nos sentíamos re identificados con todo, con lo que tenía que ver con las letras y eso, como justicia social, como algo más digno para todos y eso estaba bueno, por esa parte lo empezamos a escuchar. Por lo que transmitía la banda, las canciones. Lo empezamos a seguir. Ese año fue el boom, estaba ahí arriba. Nosotros creíamos y decíamos que estábamos viendo crecer a la banda y eso era como apoyarlos, era como un logro también para nosotros, porque de tener un público de mil personas después llegaron a tocar en Excursionistas donde hubieron diecisiete mil personas, entonces como que era eso, nosotros también decíamos que era la continuidad de Los Redondos pero con más llegada, más popular, no como con tanta poesía como la del Indio, sino que una poesía más popular que llega y que te marca un montón de cosas que uno está de acuerdo, que son las cosas por las que lucha uno.

 

 

El 30 de Diciembre de 2004 nos juntamos trece personas de Isidro Casanova del barrio 17 de Marzo. Entre ellos venía mi hermano mayor, Hugo Zamudio; mi hermano más chico, Raúl; mi señora; Derlis Aurelio Espindola; Oscar Díaz y algunos más. Un grupo de amigos del barrio, nos juntábamos siempre en casa. Íbamos a recitales, a fiestas familiares, un grupo unido. Nos juntamos en casa más o menos a las cinco de la tarde y salimos de ahí. Llegamos a Plaza Once tipo ocho y media, por ahí. Cuando llegamos fuimos a comprar unos panchos y unas cervezas porque nos parecía que era temprano para entrar. Entonces fuimos, compramos, y bueno, nos quedamos en la placita, compartiendo. De repente un grupito decide entrar porque estaba tocando “Ojos Locos” que era la banda soporte, a todo esto ya serían las nueve y media de la noche. En aquel grupito estaban Ariel, Alicia, Fernando, Diana y Florencia. Nosotros nos quedamos en la esquina de la plaza. El grupito que estábamos afuera, habremos entrado calculo que diez y media de la noche. Estábamos en el cacheo, por una puerta entraban las damas y por otra los caballeros. Me acuerdo que se acercaba el horario del recital y como que estaba llegando más gente.

 

 

Hoy estoy trabajando, soy empleado contratado por el Gobierno de la Ciudad, soy guardián de plaza ya hace seis años. Ésto lo hago los sábados, domingos y feriados, de ocho de la mañana a ocho de la noche. Y después, en la semana tengo otra changa. Tengo un puestito allá en González Catán, donde vendo bolitas y rosquitas. Eso lo hago por la tarde, esa es mi vida hoy. Un día hábil, de lunes a viernes, me levanto a las siete de la mañana con la más chiquita, Florencia, que tiene dos añitos, y con mi mujer, María Eugenia. Los otros dos son más grandes ya van a la escuela. Rodrigo de trece años y Milagros de dieciséis. Mi señora lleva a los más grandes a la escuela, los deja y se va trabajar. Yo me quedo con la más chiquita en casa y a las dos de la tarde me voy al puesto. Casi diez años después volvimos a la venta de bolitas y rosquitas.

Siempre laburé y siempre traté de hacer algo social, estábamos trabajando en el barrio, íbamos y ayudábamos. Hoy día sigue la lucha. Después de la tragedia empezamos a hacer una plaza en homenaje a los pibes en el Barrio 17 de Marzo. En ese momento estábamos laburando con el psicólogo social Alredo Mofatt, trabajaron los sobrevivientes y los padres. Habremos empezado la plaza en mayo del 2005, más o menos, y lo poco que pudimos hacer lo hicimos hasta septiembre de 2014 y quedó ahí, ahora estamos buscando manera de terminarla, ese proyecto que está ahí inconcluso queremos ver si para los diez años podemos darle un cierre a esa historia en homenaje a los cinco pibes fallecidos del barrio (Pedro Antonio López, Derlis Aurelio Espíndola, Alicia González, Romina Castro Fuentes y mi hermano, Hugo Alejandro Zamudio) y a los 189 más.

Hoy, después de todo lo que pasó te das cuenta de muchas cosas que están mal y uno quiere colaborar. Hoy día como público no volví más a un recital en un lugar cerrado, a las actividades más masivas que voy son en lugares abiertos. No soy mucho de salir, pero ahora como que hay más conciencia, después de lo que pasó, un poquito más hay, la gente entra y ve si hay matafuegos, salida de emergencia, hay cosas que lo ves que están mal y faltan cambiar. El primer responsable de lo que pasó es el Gobierno de la Ciudad que en aquel momento estaba Aníbal Ibarra, por no controlar. En el juicio se comprobó que había denuncias de vecinos del barrio presentadas, también había denuncias procuración, está comprobado en el juicio que hubo coimas, que los inspectores vinieron e hicieron la vista gorda, lo mismos los bomberos y la policía. Hicieron la vista gorda, ¿y por qué? Porque estaba todo en una complicidad y había plata de por medio, me parece que el que no controló a su gente fue Ibarra y después de ahí, los funcionarios más para abajo. Después por supuesto, Chabán, por cerrar las puertas con candado.

Con respecto a Callejeros si tiene culpa o no, la verdad que para mí esto le podía pasar a cualquier banda, lo que sí me dio bronca fue la reacción de Callejeros, de que no habían pasado ni tres ni cuatro meses y sacan un disco. En aquel momento un disco valía veinticinco pesos y después de Cromañón salían cincuenta pesos. Osea, ahí ya no sé, si será culpa de la discográfica o qué, y después querer tocar a cualquier precio, empezaron a rodar por todas las Provincias y le cerraron todas las puertas, no era el momento. La primer nota que dan la dan en Canal 9, siendo que Canal 9 siempre estuvo en contra de la gente del rock, del palo, porque si vos escuchabas rock eras drogado, borracho o de clase baja… y esas reacciones. Me parece que también ellos pudieron haber llegado a cierta gente, familiares o sobrevivientes, y lo primero que hicieron fue victimizarse y no tratar de llegar. Yo tampoco quise una explicación, tan solo preguntarte cómo estás, un abrazo, un aliento, algo, pero no lo hubo, y de esa parte sí, tengo bronca con Callejeros.

Hoy en día no escucho muy seguido, pero cuando lo escucho me acuerdo de los momentos que compartimos con los pibes, puedo llorar de la risa y me pasan un montón de cosas y me veo con ellos en tal canción, saltando en tal lugar, eso me pasa con Callejeros. Los primeros tres discos lo siento así, después de Cromañón no escuché los otros discos… cuando escucho los anteriores me lleva mucho a estar con los pibes.

 

 

Cambió mi forma de pensar, ahora ves un montón de cosas que antes no veías, hablo del sentido de la lucha que ves un montón de complicidades políticas que antes no las veía, antes pasaban por alto y ahora ya sé que soy un ciudadano que tiene derechos y que de alguna manera tiene que reclamar para que esos derechos se cumplan, me parece que por ahí me pasó esa manera de activar y ponerme en la lucha, antes no lo veía y ahora sí, ahora me siento comprometido en eso, las cosas que yo vea mal voy a tratar de colaborar para cambiar.

La vida también. A veces pienso en la vida. Pienso en los pibes que no están y digo “qué es el destino”. El otro día estábamos hablando con unos pibes en un taller mecánico donde voy y yo les preguntaba a ellos “qué era la muerte” y la mayoría me dijo “el destino”, y yo no lo veo así, me parece que acá estamos con quien dice “de paso”, entonces si estamos de paso tratemos de dejar algo bueno y sí, hoy disfruto a pleno la vida y veo otras cosas. Yo antes de Cromañón tenía Mili y a Rodrigo, los más grandes. Ahora, hace poquito, nació Florencia. Eso como que también, seguimos apostando a la vida. Seguimos creyendo en nosotros y que podemos salir adelante, eso. Ee parece que la vida es como un camino y que en algún momento en ese camino no vamos a estar más y hay que dejar las cosas buenas y compartir con la familia. Qué sé yo. Eso.

 

Contacto: José Zamudio

 

 

 

Nota: Guido ZappacostaFacundo Nívolo

Fotografías: Facundo Nívolo

 

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