LA DEDICATORIA

En una feria podemos encontrar libros insólitos, raros, algunos subrayados, dibujados o escritos por un dueño anterior. Abrir uno y ver una dedicatoria íntima puede meternos en una gran historia.

 

 

 

 

No recuerdo en cuál de los puestos fue. Pasó mucho tiempo desde aquel domingo. Me sorprendió la ilustración de la portada y decidí agarrarlo (la portada se veía mejor desde la altura).

Era un libro pesado, costoso y tenía un buen estado general como si hubiese estado bien conservado por el antiguo dueño o como si el librero recién lo hubiese comprado y exhibido porque no había rastros del castigo de meses al sol.

Al abrirlo algo me sorprendió: LA DEDICATORIA.

Amado Sebastián, gracias por estos maravillosos primeros cinco años juntos. Sueño con leerles a nuestros futuros hijos este libro.

Victoria

Abril 2011

 

 

¿Por qué Sebastián vendió este libro?

– Fue por una necesidad económica.

– Porque se había separado de Victoria y no quería ningún recuerdo suyo o ella se lo pidió y lo vendió.

– Acaso no fue él quien lo vendió: porque se había muerto o porque se lo olvidó en una mudanza (eso es poco probable porque nadie podría olvidarse algo tan visible)

– Se lo robaron: lo estaba leyendo en un bar, quizás en alguno de la zona, y sucedió algo, un accidente de tránsito y salió corriendo para ayudar o simplemente impulsado por la curiosidad y al volver ya no estaba el libro ni su mochila, porque es un libro incómodo para llevarlo en la mano.

Me gusta pensar, suponer este tipo de historias sin hacer la más fácil, la sencilla de preguntarle al librero cómo consiguió el libro, quién se lo vendió. Ni siquiera le pregunté por el precio. Me agaché para dejarlo en su lugar y me despedí con un movimiento de cabeza asintiendo. Me quedé un rato más dando vueltas por la feria pensando en Sebastián y Victoria.

Cada tanto regreso a esa dedicatoria y pienso en nuevas teorías. Incluso voy cambiando mi preferida aunque siento la necesidad de confesarles que para mí lo vendieron de común acuerdo para contarles la historia a sus hijos y que ellos busquen hasta encontrar este libro… los estoy esperando.

 

 

Texto: Gerardo de Brasi

Fotografía: Natalia Martínez

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