
Texto y fotografías: Guido Zappa / @guidozappa
Las callecitas de Tigre tienen ese qué sé yo, viste.
Vas pateando por Vito Dumas y lo de siempre, en la vereda esquina Alsina, estás vos, porque ya son casi las siete y es la hora: empieza el baile y no te querés quedar afuera.
La Chispa se enciende en sincro con la music que ya está sonando y, como una puesta en escena ensayada cientos de veces, las corporalidades se mueven al ritmo de la playlist del día que siempre invita a la danza. En ese danzar florece la poesía de la sincera gastronomía que de miércoles a domingos se sirve para el barrio.
Decíamos poesía porque la escena se compone con la paleta e ingredientes de primera que la naturaleza regala. Hay cebollas, champis y aceitunas que ellas están preparando como hechizos y decir “ellas” no es casualidad porque aquí el cupo femenino es potente como los sabores de esas empanaditas masa casera que son una explosión de sabor.
Como es invierno y el sol ya bajó, el hambre ahora golpea tempra y te está diciendo “Hola”.
Por eso, para ir apaciguando el ánimo podés iniciar la velada con una porción de rica faina (faina, diremos. Sin tilde en la última “a”. Así suena más lindo, pues).
Decíamos que, mientras esperás, te vas clavando una faina, total ya te tomaron el nombre, en breve te llaman, vos tranca.
Mientras tanto te seguimos coloreando la escena y te contamos que al que vemos metiendo y sacando esas empanaditas del horno a leña como pequeñas esculturas es Hugo Gabriel Miguel, aunque mejor le diremos “Gabi”. Gabi es el ideólogo y creador de este proyecto con fuerte impronta artística y que en septiembre cumple ya cinco años de vida.
El cuidado, la delicadeza, el timing que maneja Gabi al momento de relacionarse con el horno y sus empanaditas dan cuenta del trabajo artesanal que traza La Chispa en todas sus creaciones. Con cada empanada Gabi tiene un diálogo imperceptible como el artista cuando da a luz a sus piezas únicas en el mundo.

Bien. Ya estás en la esquina esperando, tomando el fresco de la noche y disfrutando de tu rica faina.
Cobijado por la luna tigrense, esperando que salga la mejor pizza del condado y hasta te vemos moviendo un tantito la cuerpa porque sos sensible y te dejás llevar por esa música que oh ―no es casualidad―, Juan, hermano de Gabi, la habilita para que la muevas muevas mientras esperás con una sonrisa mínima pero visible y se agradece.
Gabi nos relata cómo nació su relación de amor con la cocina: “Trabajé durante veinte años como camarógrafo en programas de gastronomía. En El Gourmet, con Donato, Narda Lepes, Francis Mallmann, en la escuela del Gato Dumas, entre otros”. Así Gabi aprendió a saborear y homenajear ―lente por medio― las locuras y delicias que estos referentes de la cocina preparaban para su público.
Veinte años aproximadamente en el ruedo cuando en la recta final logró la independencia de la productora para la cual trabajaba, armando su propio equipo y siendo protagonista de una de sus mayores producciones: Café San Juan. “Ese fue el gran éxito de mi carrera como realizador, digamos, hasta que tuve un accidente. Me quedé sin habla por un pico de stress. Sentí que el sistema mismo me estaba expulsando y, por salud, me bajé”.

No, no te alarmes porque la historia sigue y no es tragedia, es apenas un punto de giro que decanta en un final que puede ser feliz.
Vos seguí tranqui que después te cae mal la faina, ¿una cervecita?
Con una cervecita la espera se hace aún más compañera.
Decíamos, pues, como quien a tiempo sabe escuchar al cuerpo cuando este habla, se manifiesta; Gabi contempló a su alrededor en un espacio vacío las piedras que habitaban y prometían futuro. Empezó a frotar, frotar en esta metáfora de la piedra con la prepotencia de trabajo para encender la chispa que hoy es fuego que calienta y alimenta al barrio. “Tenía este lugar que estaba abandonado. No había ni piso, ni puertas, ni ventanas ni nada”. Estimulado por ese catálogo de imágenes y sabores que durante tanto tiempo retrató con su cámara, Gabi comenzó a vislumbrar los primeros indicios de este fuego. Dos años trabajando hasta su apertura, poniendo cuerpo, espíritu y mente: “Todo lo hice yo: puertas, cerramientos, vidrios, instalación eléctrica, mesas, horno”.
Y sí. Es cierto esto que dicen: aprende a cocinar a quien le gusta comer y Gabi no fue la excepción a la regla. Se aventuró en la gastronomía para aproximarse a las delicias que tiempo atrás comían con Narda y con razón. “Antes de empezar no había hecho una pizza en mi vida. Arranqué con tutoriales, cociné ciento cincuenta kilos de harina, tardé tres o cuatro meses hasta que al fin encontré la fórmula que me cerraba”.
Avanza la noche en Tigre city.
La vecindad comienza a arrimarse porque es la hora, definitivamente pica el bagre, y vos te sentís re champion porque viniste antes, te adelantaste porque sabés que las noches en La Chispa explotan, no importa el día ni la estación del año.
Al estilo Street food, aquí el espacio es la calle, la esquina, la vereda; por eso vos, que ya pediste y le rendiste homenaje a tu rica porción de faina, seguís esperando arafue tu zapi entre la flora abundante de uno de los barrios más nostálgicos y pintorescos del Río de la Plata.
La Chispa es un lugar de encuentro donde la noche y la espera se hacen agradables porque aquí se trenzan amistades, la flia, les perris, les cats.
Ya son casi cinco años de historia en el barrio, cinco años de historias.
Un lugar donde dan ganas de estar, de contemplar, de permanecer, de entrar en complicidad con quienes te rodean porque si algo nos trajo la pandemia es que le decimos No a la soledad y relacionarse se hace vital; sobre todo si la música sonando de fondo te provoca y dan ganas de ponerte a bailar.
No es casualidad. En La Chispa la música se hace protagonista como marcando la coreo que estimula y alimenta cada jornada. ¿Cuántas playlist habrán pasado como unidad de medida del tiempo? ¿Cuántas empanaditas de autor habrá sacado Gabi? ¿Cuántas pizzas del amor habrá entregado Soli? ¿Cuántas apa, pará/
¿Escuchaste eso?
Tu nombre. Es Juan que gritó tu nombre.
La pizza que sale.
Tu emoción que florece.
Ahora esa sonrisa mínima que tenías se hace grande, muy grande.
Porque comer rico y rodeado de amiguis hace bien.
Porque estamos vivxs y que sea una fiesta mientras dure.
No te entretenemos más.
Vos comé tranca ahora que ya sabés la historia que late detrás de tu rico alimento.

QUIERO
Pizzas, empanadas, fainá, tartas, menú del día.
SON
El team: Hugo, Laura, María, Yaz, Max, Dani, Macarena, Juan, Solana, Paula.
Colaboradores especiales: Iván, Gerardo, Emilio.
CONTACTO
Dirección: Vito Dumas 96, Tigre.
Días y horarios: sábados y domingos de 12 a 15:30 h / Miércoles a domingos de 19 a 23 h.
El IG: @la_chispa_tigre
Anticipá tu pedido: 114.141.7061
Si llegaste hasta acá, seguro bancas ese sabor del conurbano norte.
Con tu aporte, aunque sea mínimo, nos ayudás a que podamos seguir difundiéndolo.
De una, banco y Aporto un cafecito con este botón