
Texto: Agustín Llorca
Ilustración: Matilde Carnavalito Artesanal
Empieza el otoño. Las noches de dormir destapado, con todas las ventanas abiertas, casi en bolas y el ventilador a todo lo que da, se van deshaciendo de a poco casi sin darme cuenta. Entonces saco del placard las frazadas que más pesan para darle forma al techo del hornito donde me voy a calentar el cuerpo al dormir. Y cuanto más pesan, más me cuesta sacármelas de encima. Sobre todo cuando ya logré pasar la noche y el frío más crudo del día se clava ahí, justo justo donde suena el despertador. ¡Vas a llegar tarde! ¡Todas las mañanas lo mismo! ¡A la calle! A la calle y a someternos al mal humor del resto de la gente que está en la misma que yo. Maestrxs, colectiverxs, comerciantxs, todxs todxs repitiendo: ¡Qué ganas de quedarme en la cama tapadite hasta las orejas, por el amor de Jesús de Nazaré!
Cada vez más descreído de todo lo que me entró en el cuerpo con la misma violencia que me despierta el despertador y con esa angustia de vivir tantas veces cosas empujadas por el miedo, llegué una mañana a la casa de Marcela Guerra y le creí. Marcela es una mujer que viene de los pueblos originarios. Sabe muchas cosas de la cosmovisión andina, cosas que aprendió de su familia, de sus abuelxs, de lxs abuelxs de sus abuelxs, de su pueblo. Y descreído y todo, le creí. Sobre todo cuando me habló de este tema en particular. Del frío del otoño y el invierno.
Yo: ¿Qué se hace, Marce?
Marcela: El otoño llega después del «Jatun Poqoy», la gran cosecha de febrero. Es un momento que venimos de la chacra hacia la casa, traemos todo lo cosechado, que será alimento para el año. Se separan las semillas que serán para alimento, para sembrar y las que ya no sirven. Lo mismo hacemos con las semillas internas. La llegada del otoño es un momento muy importante para conectar con la profundidad de la tierra y de nosotros mismos. Es un momento bello para elegir de nuestra vida qué vamos a cambiar y qué vamos a atesorar. Acompañando el ciclo de la madre tierra que necesita descansar en esta época del año, necesita tomar fuerza de adentro para dar sus nuevos ciclos. Tenemos que ver este momento como un gran momento para ir a buscar adentro.
Yo: Claro, sí, Marce, pero acá el calendario lo ponen otres. Si me quedo en mi casa, ¿qué hago? Yo no tengo una chacra, voy a comprar el choclo en lata al chino. Estoy obligado a salir a la calle, haga frío, calor, llueva o caiga granizo.
Marcela: Podés traer desde adentro, traer aquello que se necesite. Es un momento de gran decisión y empoderamiento. Hay mucha información, opiniones e intenciones del afuera y es importante tomar solo lo que se necesita.
Yo: Sí, pero yo veo que me pasan por arriba. La plata, los horarios, el trabajo, les hijes…
Marcela: La contracara del miedo es el amor. La crítica y el enfrentamiento no suman. Hay que seguir trabajando en nosotros con amorosidad. Vayamos a las medicinas más sencillas, el sahumo, el canto, la alegría, la palabra. Acompañemos a los que tienen miedo con amor, no hay que rebatir sus pareceres. Hay que cantar. El canto nos llena el alma y, si no sale el canto, aunque sea, un sonido, un susurro te ayuda. Hoy veo un día de no tiempo en los pajaritos y animales silvestres que me transmiten esa amorosidad.
Yo: ¿Y si vivo en una ciudad? ¿Y si necesito ir al colegio o a la facultad para conseguir un trabajo que me dé de comer?
Marcela: Hoy en este «retiro» es momento de conectarnos con lo que tenemos en casa. Desde el alimento físico, hasta el emocional y espiritual. Tenés que despertar todo lo que aprendiste en los talleres y demás cosas que hiciste. Y si no tengo nada, al menos tengo mi voz. Es momento de valorar lo que tenés de vos. Dejá de poner afuera, “el que sabe es el que da talleres, etc.”, eso ya no va más.
Yo: ¿Y si lo que tengo que hacer afuera es lo que alguien está esperando de mí?
Marcela: Entonces preguntate: ¿Qué me entrego a mí mismo? Tenemos que pensar en el día, que es largo. Debo pensar: ¿Cómo alimento mi día? Cada vez que aparezca un pensamiento oscuro, elijo el pensamiento nutritivo para volver al eje. Es nuestro hacer. Está en nuestro origen la respuesta, resonar y conectamos con la tierra, movernos con el día, la vida es mucho más sencilla. Si sale el sol, me levanto; si se esconde, me acuesto a descansar. Es maravillosa la pacha, tenemos que aprender a leerla, ella quiere que estemos sanos, alegres y elevemos el espíritu.
Me queda un poco de sabor amargo, tengo la costumbre de discutirlo todo. “Yo no tengo chacra, no tengo cosechas, tengo que ir al chino a comprar la comida”, me voy rezongando. En eso abro el Facebook y veo una publicación de una amiga que vive en la isla que muestra todo lo que cosechó en su chacra, un montón cosechó. “Y claro”, digo, “así cualquiera, en la isla re fácil” y escribe un comentario mi amiga de Facebook:
“(…) pero me parece importante aclarar que nuestro lugar de privilegio de tener una porción de tierra nos permite un montón de cosas. Lo entiendo y soy consciente de esto. El maíz, las gallinas, los frutales. Pero me parece importante aclarar que la gran mayoría de nuestra huerta lechuga/tomates/calabazas/acelgas/cilantro/albahaca/ rúcula todas todas todas están en tachos de 20 litros de pintura… En un deck en altura que bien podría ser un patio…. Se puede sembrar… Incluso en espacios reducidos…de verdad….”.
Entonces trato de acordarme de algo de lo que dijo Marcela y aprovecho que todavía no hace frío del todo. Me pongo en patas, dejo un poco el celular y me paro sobre un pedacito de tierra en una plaza a la que todavía le da el sol.
Conectar con la tierra, dijo.
Marcela Guerra. Warmi Jampiri (mujer-medicina), cantora andina, quechua, perteneciente al QOLLASUYU, transmisora de la cosmovisión de los pueblos originarios. Buscala en Instagram y Facebook.
La amiga de la isla es Ro Blasco. Si querés info de siembra en baldes, hablale a su Facebook.
4 respuestas
Gracias.
Excelente!!!!!
Que grande Agus!!!! Me encantó, tan humano, tan en esa dicotomía que habitamos los que estamos en transición. Yo feliz, hace unos dias sembré rúcula de semillas orgánicas que fueron un regalo….y ya empiezo a ver las primeras hojitas….la emoción de conectar con el milagro de la vida. Abrazon! Tinkunakama
Hermoso, claro e inspirador! Por el jubilo y la libertad. Mi huerta ya avanzando jaylli jaylli jaylli