CARNAVAL DE MI BARRIO

 

 

 

 

Texto y fotografías: Franco “Pepe” Lopez

 

 

Como es de costumbre la última semana de febrero se celebran los carnavales en las distintas partes de la provincia de Buenos Aires. Y como San Fernando es el mejor municipio de la galaxia, no se podía quedar atrás. Lo de mejor municipio no lo digo solamente yo sino también las personas ajenas al barrio como Pablo de zona sur que vino a presenciar el corso en la avenida Avellaneda y quedó fascinado. O como el tío de Germancito que vive en Longchamps pero que vino el fin de semana especialmente a ver a la murga de “Los tachitos.

 

Arranqué caminando por la calle Humaitá con mi abuela Blanca y activamos para la 4. Por si ustedes no saben cuál es la calle 4 es la que en el cartelito dice “Italia”. Yo le digo la 4 porque desde que era un guachín chiquitito mi abuela le decía a las calles de Virreyes por su número, no por su nombre. Cuestión, antes de entrar al corsódromo le dije a mi abuela de comer un panchito con lluvia de papas en la esquina, a lo cual ella accedió casi instantáneamente. Lo del panchito es muy mucho importante debido a que no hay corso sin panchito/hamburguesa/chori y un vasito de coca. Ya comidos comenzamos a caminar. Al toque que entramos escuchamos las primeras trompetas y trombones acompañados de los bombos y redoblantes. Aún no había tanta gente, por lo que mi abuela pudo acercarse a las vallas y ver a la primera murga aparecer sobre el parquet blanco que había armado la municipalidad de San Fernando. Lxs murguerxs eran “Ritmo de carnaval” y se pusieron a hacer un despiole bárbaro. Bombo por acá, saltos por allá. Una cosa fenomenal.

 

Otra de las cosas que no pueden faltar en el carnaval son los juegos con espuma. Acá nadie puede decir nada porque: “El que se moja no se enoja”. Esa frase no la inventé yo ni nada por el estilo, sino que la dijo Mariano De La Canal que estaba haciendo de presentador junto con otras personas que no conozco. Mariano, mientras presentaba la siguiente murga, revoleaba juguitos Del Valle a todxs lxs niñxs.

 

De un momento a otro apareció la ya mítica murga de Los mimosos, integrada por más de 100 personas y que están presentes en el corso hace ya 12 años. Para los ignotos de las murgas, “Los mimosos” son oriundos del barrio Don Mariano. Una belleza ver a tantas personas organizadas en una misma murga. Luego de Los mimosos  aparecieron “Los tachitos”, fundada en 1982. Aquí me dispongo a dar mi opinión personal, dado que escuche los mejores vientos de todo el corsódromo. Se te ponía la piel de gallina al verlos.

 

 

 

 

 

 

Estaba un poco cansado de tanto estar parado así que me fui a dar una vueltita por ahí. A todo esto, le conseguí un asiento a mi abuela Blanca y la dejé bien al lado de las vallas para que nadie la moleste. Mientras estaba caminando me crucé con Ivana, Ramiro y el «Panchito» Cimino. Una alegría tremenda me dio cruzarlos. Me invitaron a ver a Los faraones, que ya estaban por arrancar. Sus estandartes me parecieron de lo más bello de la noche: amarillo, blanco y violeta. Tenían una momia que tiraba piruetas por todos lados. Una maravilla.

 

La última murga que vi fue Sueños de carnaval”. Una presencia tiene esa murga. Se hizo sentir desde el minuto cero. Gritaban y  arengaban. La gente se puso como loca. No sabés. Tiraban papelitos, espuma, hasta un señor se sacó la remera y la empezó a revolear. ¿Te perdiste el carnaval? El año que viene no seas dormilón y andá a bailar con tu murga más cercana.

 

 

 

 

 

 

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