ORTIGA

Inauguramos una nueva sección en Timbó: Buenezas, la comida que no vemos.

Para reconocer el alimento que tenemos cerca. No son yuyos ni malezas, es comida.

Eleonora Miscelotta, horticultora, nos cuenta sobre la Ortiga,

esta urtica que no se vende ni tiene precio pero sí se come y es valiosa. 

 

 

En estos últimos 4 años en los cuales cultivar alimentos se hizo más urgente (sobre todo para un sector de la sociedad), me dediqué a prestar atención a nuestro suelo, a adaptar cultivos, pero también a observar e investigar sobre la medicina espontánea que crece por todo el conurbano. Comencé investigándolas porque indicaban características del suelo (físicas y químicas), pero luego me encontré con una información muy valiosa que tenía que ver con la posibilidad de alimentarnos de estas plantas espontáneas (que se conocen popularmente como malezas). La decisión de quitar una espontánea de la huerta se convirtió en una decisión importante porque ya no estaba quitando algo que no sirve para nada, estaba quitando quizá una planta con más valor nutricional que la lechuga (que está en todas las mesas de los argentinos, bah, en algunas porque el precio se fue a las nubes).

 

En esta oportunidad voy a contarles sobre la ortiga, una de las primeras «buenezas» (las vamos a llamar así) con las que me he relacionado. El principio de nuestra relación no fue fácil. Una de las experiencias bautismo de cualquier hortelanx es ser picado por una ortiga mientras trabaja en la huerta. Quien no ha sido picado por esta planta tan “mal llevada” todavía no ha conocido los gajes del oficio del agricultxr. Si me habrán quedado rojas las manos… ¿Ubican lo que les digo? Cualquier huerterx me entiende. Lo que me llevó un tiempo es conocer la enorme cantidad de propiedades de esta planta. Podemos decir que es un perro que ladra pero no muerde, más bien lo contrario. La ortiga es una planta que nos alimenta, nos cura y protege el suelo en el que cultivamos nuestros alimentos.

 

Hoy quiero contarles la cantidad de propiedades y usos que tiene este mal llamado yuyo. La ortiga, que muchos huerteros quitan o consideran una maleza, es una planta fundamental en nuestra vida. Podemos utilizarla en nuestra cocina, en nuestro jardín o tenerla en el botiquín. ¿Qué consideramos comida? ¿Es la comida cultura? ¿Quién manda en nuestros paladares u organismos? Bueno, me metería en un berenjenal si intento contestar todas esas preguntas y no es la idea. Entonces vamos por la primera, que será un poco el eje de mis columnas en la revista. Cuando faltaba la comida, una de las “buenezas” que sirvió como reemplazo a muchas verduras fue la ortiga. Como no la podemos comprar nadie le da demasiado valor como alimento. Nos falta educación sobre soberanía alimentaria, claro. Vivimos en una cultura que le da valor a lo que se puede comprar. Si la gente supiera que el chef más famoso de Estocolmo, Pelle Johansson,  ganador de una estrella Michelín, las cultiva y las agrega en sus platos de pescado, todxs estarían queriendo comprar ortiga en el “almacén natural”, conocido como verdulería en mi barrio. Pero, por suerte, no es necesario comprarla, la podemos cultivar o encontrar espontáneamente. La información convierte un “yuyo” en comida o medicina. Y comenzar el camino del valor que tienen los recursos más allá de su precio es un camino de ida que luego lo volcaremos a todos los aspectos de la vida. Considero que ahí comienza la relación con nuestra salud, una nueva relación.

 

Vamos a repasar las propiedades y usos de esta planta a ver si los convenzo…

 

 

La ortiga tiene:


Vitaminas A, B, C, y K

Muchos minerales, calcio, hierro, magnesio, fósforo (entre los principales)

Oligoelementos, polifenoles, pigmentos

 

Ahora, ¿para qué puede servir esta planta con tantos nutrientes y demás?

 

Actúa como antioxidante, por lo tanto nos ayuda a retardar el envejecimiento

Sirve para dolencias musculares, especialmente dolores de lumbago

Es astringente

Baja los niveles de azúcar en sangre

Favorece la absorción de hierro (anemia)

Es depurativa, ideal para el estreñimiento y congestión

A nivel dermatológico, trata problemas del cuero cabelludo o de caspa

Es antiinflamatoria. Es muy buena en caso de artritis, hemorroides, o inflamaciones internas

Diurética

Trata problemas de la piel como manchas o acné

Es un expectorante eficaz

Poder analgésico

Produce saciedad

Puede tratar el cansancio físico, debilitamiento, especialmente si este tiene que ver con un déficit de minerales en el organismo

 

Bueno, ¡basta, viejo! No puede ser más sanadora esta planta. ¿Los convencí?

 

Si bien la podemos comprar seca en la herboristería, también podemos cultivarla o recolectarla si la encontramos por los espacios verdes creciendo solita. Como soy hortelana, les voy a contar un poco de los usos que tiene esta planta en la huerta y alguna datita específica de la planta.

 

La ortiga es de la familia de las Urticas. El mismo nombre nos indica que hay que tener cuidado cuando la tocamos. La cosa es que la planta tiene un veneno que larga cuando toma contacto con la piel, y bueno… dolor, dolor breve, pero dolor. Crece en zonas templadas y húmedas. Es originaria de Europa pero naturalizada y repatriada en América central y del sur. Las ortigas indican suelos fértiles por lo que si las encontramos quiere decir que tenemos una buena tierra con mucho nitrógeno (uno de los tres nutrientes que más consumen las plantas). Entonces, tranquilamente podemos cultivar verdura en ese terreno. Si vemos estas plantas creciendo, allí plantamos la bandera de nuestra quinta.

 

En la huerta tiene muchísimos usos, como por ejemplo,  hacer con ella un purín y pulverizar las plantas ya que funciona como repelente de plagas y vigorizante natural. Podemos regar o pulverizar con este purín (receta abajo).

 

Acelera el compostaje (si no estás haciendo compost estás fuera de órbita pero no voy a dar data de esto porque está llena la web de indicaciones para hacer un compost).

 

Esta planta estimula la flora microbiana del suelo. En castellano: ayuda a no agotar la vida del suelo. Un suelo vivo puede generar alimentos, un suelo muerto puede generar soja (con los liquiditos pertinentes y tóxicos).

 

La última joyita de la ortiga: sus flores atraen mucho a las abejas y no se imaginan lo que amo a las abejas. Sin abejas no tendríamos alimento, por lo que es mi animal invertebrado favorito (el vertebrado favorito es el yaguareté, que se encontraba en la primera línea de choque contra los españoles en la época de la colonia, es sagrado).

 

Pongámosle, por caso, que ya recolectamos nuestra ortiga. ¿Cómo la comemos? Bien, la cosechamos antes de que florezca. Utilizamos su tallo y hojas. Podemos hacer té, jugos, ponerla en la sopa de verdura, empanadas, tortillas, tartas, etc.

 

La podemos consumir fresca o seca. Si la secamos para infusiones, debemos ponerla a secar en un lugar fresco y sombrío. La colgamos inmediatamente y dejamos que seque bien antes de almacenarla en algún frasco. Si la consumimos fresca, debemos hervirla, saltearla, escaldarla o ponerla bajo el chorro de la canilla bien fría. De esta manera pierde su poder urticante y la podemos comer tranquilos, incluso en ensaladas. 100 grs. de ortiga aporta 480 mg de calcio (un 60% de las necesidades diarias), 1,6 mg de hierro, entre muchas cosas más. A lo que voy es a que vale la pena aprovechar esta joya de salud que tenemos a mano (cosechala con guantes, eso sí).

 

 

 

 


Receta de Purín de ortiga (para jardinería
)

 

1kg. de planta fresca en 10 lts. de agua.

Lo dejamos reposar durante 15 días y lo revolvemos cada dos.

Una vez que el agua tomó color y se le hayan ido las burbujas de arriba, está listo para usar.

 

Lo podemos usar directo en el compost:

– para que acelere el compostaje

– o diluido 1/10 para estimular el crecimiento de las plantas

– o pulverizarlas para fortalecerlas de manera que no se agarren enfermedades.

 

 

Bueno, de esto se va a tratar nuestro encuentro en la revista. De buscar comida y medicina allí donde el sistema no ha metido sus narices aún. Esas son las mejores joyitas que nos da la Tierra. Antes de quitar una planta espontánea investiguemos cuál es su función en la tierra, si es comestible o si es medicina.

 

¡A su salud! ¡Por la soberanía alimentaria! Y una buena utilización de los recursos naturales. Ese siempre será mi brindis.

 

 

Texto y Fotografía: Eleonora Miscelotta

Ilustraciones: Vale Lamat

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