El 19 de marzo de 1911 millones de mujeres se reunieron y marcharon pidiendo por el derecho al voto, al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Hoy no nos queda otra que pedir que dejen de violarnos y matarnos.
Audiovisual y textos: Carolina Gómez,
Pensar en cómo abordar este 8M nos despertó muchas preguntas. La responsabilidad que queremos tener como comunicadorxs para tratar este tema (responsabilidad que no tienen muchos medios hegemónicos) nos enfrentó en varias oportunidades con la inseguridad de estar cayendo en algunos sentidos comunes, en cosas que aún hoy seguimos teniendo tan naturalizadas.
Decidimos grupalmente que esta fecha fuera cubierta por las mujeres que integramos Timbó.
Mientras recopilábamos relatos de abusos que sufrimos nos agotó vernos y sentirnos siempre potenciales víctimas y a la vez no ver nunca a los varones pensando a su entorno como potenciales victimarios. Nosotras crecemos escuchando que nos tenemos que cuidar porque si nos vestimos así nos pueden hacer asá. Ellos no crecen escuchando que nos tienen que respetar.
Por eso decidimos relatar esos testimonios de acosos en la voz de varones. No son varones relatando las experiencias de mujeres (de eso ya tenemos mucho), son varones hablando en primera persona de todas esas violencias que ejercen sobre nosotras. Porque como ya venimos escuchando: Si todas tenemos una amiga abusada y nadie tiene un amigo abusador, no dan las cuentas.
Estos relatos que van a escuchar fueron grabados por los varones de Timbó siendo intérpretes de las voces de tantos varones que nos sometieron (y nos someten) desde siempre y cada día.