AGUA VERDE EN EL DELTA

 

Desde noviembre una floración de cianobacterias intoxicó y tiñó de verde el marrón característico de la cuenca del Río Paraná y aún hoy muchxs isleñxs no pueden usar ni tocar el agua. La destrucción de los humedales y la contaminación están entre las causas de este desastre ambiental; la ley de humedales, entre sus soluciones.

 

 

Acaso la misma Tierra nos pone de manifiesto ineludiblemente su finitud. Dios-dinero gobierna sin pausa y la vida nada vale. Enemiga es la lujuria de este capitalismo que supimos construir y habrá que poder destruir. Política de la ignorancia, nuestra primera enfermedad, con una identidad que se jacta de explotar toda vida para satisfacer codiciosos deseos, patriarcal perversión mediante.

En noviembre de 2020 una floración de cianobacterias tiñó de verde el agua de toda la cuenca del Río Paraná. Miles de personas que vivimos en el Delta no pudimos usar el agua —ni hoy podemos como lo hacíamos antes— para bañarnos, regar las huertas, limpiar o cocinar, entre otras cosas, ya que se volvió tóxica y peligrosa para nuestra salud. Para muchos medios funcionales de desinformación, la aparición de este alga era producto del “cambio climático”, algo que a menudo pareciera avanzar por sí solo, desvinculado de cualquier responsabilidad humana o emprendimientos, de políticas de Estado que sirven para producir efectos financieros, pobreza, enfermedades o muerte.

No existe control sobre los agroquímicos que se usan indiscriminadamente ni sobre la contaminación de la cuenca del Río Reconquista y el Río Luján, que lleva 40 años sin soluciones de fondo. Pero sí hay control para las poblaciones locales, a quienes se hostiga cotidianamente pidiéndonos papeles ridículos para nuestras embarcaciones, producciones… todo lo necesario para vivir y sobrevivir a la injusticia socio-ambiental. Un Estado que impulsa un modelo de agronegocio y de desarrollo ganadero destructivo de toda forma de vida es responsable de la quema de 300.000 ha de humedales que se llevaron a cabo vorazmente desde marzo de 2020.

A raíz de este ecocidio impune e inédito y sin haber podido manifestarnos en todo el año, desde el movimiento ecotransfeminista del Delta, convocamos a toda la comunidad isleña a una marcha y festival en Tigre. Sin poder tocar el agua por la presencia de cianobacterias, alzamos la voz y repartimos volantes informantes: “Estamos envenenando los ríos y ahora la naturaleza nos intoxica. Todo lo que le hacemos, nos lo hacemos. Los humedales no son ecosistemas terrestres ni acuáticos, son ambas cosas a la vez. Son ecosistemas no-binarios, son variables y dinámicos.

Son pulmones y riñones del planeta. Sus montes nativos y bosques secundarios purifican el aire que respiramos y regulan los vientos. Sus juncales y pajonales filtran los sedimentos que traen las aguas del río, jugando un rol fundamental para prevenir la contaminación. Contribuyen a la formación de los suelos. Regulan el flujo hídrico —crecientes y bajantes— lo cual regula la temperatura ambiental, contrarrestando al mismísimo cambio climático. Estos procesos naturales dejan de ocurrir cuando los montes se queman. Los humedales son un gran reservorio de biodiversidad animal y vegetal a nivel mundial”. El cambio climático exige un cambio político.

El Observatorio de Humedales del Delta alerta: “Si las causas que generaron esta floración persisten, es muy probable que la floración también persista. Y la pandemia nos enseñó que la salud ambiental y la salud social son una sola”. La mejor vacuna o prevención de cualquier pandemia o virus presente o futuro será respetar la poca Naturaleza que queda. Hermanades con el Humedal, nosotres, las mujeres, las lesbianas, les trans sabemos lo que es la violencia en nuestros propios cuerpos. Y a otra escala, esa misma violencia patriarcal existe en los territorios. ¡Basta de rellenos para hacer barrios privados! ¡Basta de contaminar los ríos! ¡Basta de hacer mega obras de rectificación de los ríos! ¡Basta de desmontar y quemar los humedales! ¡Basta de extraer minerales de los humedales! ¡Ni nuestro territorio ni nuestros cuerpos son lugares de despojo y de conquista! ¡Ley De Humedales Ya!

 

 

 

 

Texto: Mariela Márquez Herlein y Sofía Astelarra

Ilustración: Luján Pinto

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