1RA MARCHA DEL ORGULLO EN TIGRE

 

Acá, donde vivimos tantas cosas. Para movernos cada vez más libres, con menos miedo e injusticia. Acá, donde caminamos, amamos y sufrimos. Para ser como somos. ¡Con orgullo, memoria, voz y colores propios! Acá, en Tigre, marchamos por primera vez.

 

 

 

Teñir de colores lo gris

 

Texto: Coral Barcos

Fotografías: Franco Pepe López

 

 

 

El día nublado de un 28 de mayo amenazaba con lluvia, aún así no pudo impedir que alrededor de las 16 horas la estación fluvial de Tigre se llenará de rostros cubiertos de glitter, carteles, banderas y abrigos coloridos.

Una concentración dispuesta a cruzar el puente y colmar paseo Victorica de tanto Orgullo y color. La murga “Taller Batuca” comandaba el ritmo de la marcha, invitando a mover el cuerpo y entrar en calor.

Compañeres de Ricardo, de Escobar, de General Pacheco y muchos distritos cercanos más se sumaron a la comunidad de Tigre. Organizaciones, les isleñes, compañeres de San Fernando junto a vecines colmaban la calle. Un móvil de tránsito cerraba la caminata.

Piel de gallina cuando al unísono les marchantes levantaron la voz por la reparación histórica a nuestras compañeras travestis/trans mayores y por la aparición con vida de Tehuel de la Torre.

Llegando al monumento de los remeros, frente al río, la murga siguió haciendo lo suyo. Y nadie quedó sin bailar y aplaudir. Para después emprender el regreso hacia la estación, donde un escenario iluminado y dispuesto esperaba. La tarde cayendo sobre el río coronaba la imagen.

El discurso de apertura del festival fue recordando que siguen pasando cosas horribles todos los días. Que hay que mantenernos alerta. Se remarcó que no hay nada más seguro que estar con los tuyos, en eventos por nosotres, para nosotres. Les artistas estuvimos a cargo del cierre de la velada con un despliegue brilloso y talento diverso.

Fue un día mágico y emotivo, que parecía un sueño lejano, estando juntades en el  “Diverencuentro” en pleno invierno pasado. Hoy se hizo realidad frente a nuestros ojos, terminando mayo, qué casualidad, un mes patrio. Porque la patria se hace entre todes, ¿no?

 

 

 

Poner el cuerpo las veces que sea necesario.

Eso es existir en la resistencia.

Buscar la libertad. Hasta lograrlo.

O morir en el intento.

Con la convicción de que la lucha siempre continúa.

Otros seguirán. Otros vendrán

Nuestros amigos.

Nuestros compañeros.

La familia.

Resistir, aunque se te vaya la vida en ello, y si eso pasa.

Fertilizar el suelo, tanto suelo árido, para ver crecer un nuevo brote.

Para que algo florezca.

Como una flor de Amapola, que crece entre la hierba.

 

 

 

 

 

 

Somos de infinitos colores

 

Texto: Ana Paula Morales 

Fotografías: Franco Pepe López

 

 

 

El sábado 28 de mayo amaneció gris y helado pero, en la Estación Fluvial de Tigre, comenzaron a brillar los colores apenas pasado el mediodía, a medida que llegaban maricas, tortas, putos, trans, travestis, todo tipo de queers, disidentes sexuales y de género a la Primera Marcha del Orgullo en nuestro territorio. La jornada de visibilización y lucha autoconvocada, autogestionada y apartidaria del colectivo LGBTIQNB+ arrancó con una ronda de talleres horizontales y autogestivos de debate y reflexión. En ellos se trataron temas como “Disidencias y Conurbano”, “Placer sexual”, “Arte y disidencias”, etc. Mientras tanto, seguía llegando gente decidida a visibilizarse y marchar, entre otras consignas, por nuestro derecho a la libertad de expresión, de identidad y de género. Si bien en Orgullo Tigre lo habíamos imaginado y veníamos trabajando para esto, ver cómo el sueño se hacía realidad nos ponía la piel de gallina.  Cada vez más personas se acercaban, se abrazaban e iban formando un remolino multicolor en la Fluvial. Jóvenes, muches chiques encontrándose, manifestándose. Todes sonrientes, presentes, expresando nuestras identidades con orgullo. Tantas y tan diversas formas de ser.

 

A eso de las 4, empezamos a movilizarnos. Dos niñes se pusieron a la cabeza de la columna enarbolando pancartas con las consignas que los representaban: “Nadie nace cis” y “Ningún niñe nace odiante”. Rodeamos la rotonda, cruzamos el Puente Sacriste y marchamos por Paseo Victorica. Los colores de nuestro encuentro, nuestras banderas y cánticos resaltaron aún más en ese marco tradicional, con sus faroles antiguos de hierro forjado, sus amarras y sus clubes centenarios de remo. En el Monumento al Remero nos esperaba la batucada Taller Batuka. Ahí estalló el baile y la algarabía, que continuaron en el festival de cierre. Sobre el escenario, artistes diversos compartieron música, baile, performances y poesía hasta bien entrada la noche.

 

Eso sí, aclaremos: con toda su alegría, su música y su brillantina, no se trató de un desfile. La Marcha del Orgullo no fue una mera celebración pintoresca. Fue una marcha en reclamo y defensa de los derechos de un colectivo que aún hoy enfrenta situaciones de odio y discriminación en muchos ámbitos públicos y privados. Muchas de las personas que desbordaron glitter y sonrisas festejaban que están vivas. Las problemáticas que aquejan a la comunidad LGBT+ son muchas y muy urgentes, siendo el grupo más castigado el de los compañeros y compañeras trans, cuya expectativa de vida ronda los 35 años. Históricamente, la expulsión del ámbito familiar y educativo dejó principalmente a las travestis expuestas a todo tipo de violencia social e institucional.  En un contexto hostil, con escasísimas oportunidades laborales, muchas compañeras trans, la mayoría, tuvieron que recurrir a la prostitución para ganarse la vida. La ley de cupo laboral trans fue creada para paliar esta realidad cruel pero todavía no se cumple en forma plena.

 

Por eso, nos emocionaron profundamente los testimonios de una sobreviviente trans que todavía tiene que “pararse en una esquina” para subsistir y de una pareja mayor que no hace tanto tiempo recibió todo tipo de humillación por su condición de lesbianas y recién ahora pueden contraer matrimonio. Los relatos de sus experiencias pusieron de manifiesto los avances logrados en los últimos años en la calidad de vida del colectivo LGBT+ y nos alentaron a seguir luchando por los derechos pendientes, incluyendo el cumplimiento real del cupo laboral y el proyecto de reparación histórica para personas travesti-trans. Esta experiencia nos confirma el valor de la lucha y la urgencia de llamar la atención hacia los problemas que subsisten, nos estimula y da energía para seguir trabajando en red con otras organizaciones, para acompañarnos y abrazarnos en este camino hacia una una convivencia respetuosa, una sociedad más justa y un mundo en el que todes podamos realizarnos como personas libres y plenas.

 

 

 

 

 

 

DiverEncuentro

 

Hay una pizzería en Tigre que tiene algo que nos hace sentir en casa. Será la onda, será la gente, será la música, serán los aromas y sabores. Un poco de todo, creo yo. Hay una mujer en Tigre, lesbiana visible y activista, que sueña y propone unos encuentros para la comunidad lgbt+, abiertos a quien quiera participar con respeto y capacidad de escucha.  Así nació DiverEncuentro, hace menos de un año, con un puñado de seres y personalidades diversas, conversando en el espacio cálido y seguro del depósito de una pizzería. Apenas íbamos pasando del aislamiento al distanciamiento social preventivo obligatorio. El covid todavía arreciaba, todavía era un riesgo reunirse. Con el tiempo y la primavera, salimos del depósito a la vereda, donde la bandera multicolor nos convoca y acompaña. Cada miércoles nos encontramos. Digo nos encontramos y no me refiero sólo a reunirnos. Nos encontramos les unes a les otres y nos encontramos a nosotres mismos. Nos vemos como somos, nos dejamos ver. Nos pensamos en conjunto, traemos nuestras experiencias de vida, encontramos tantas coincidencias sorprendentes como diferencias abismales entre una y otra vivencia. En ocasiones, contamos algo por primera vez, damos y recibimos abrazos, nos acompañamos, nos sostenemos. Muchas cosas suceden por primera vez en el Diver. Es la primera vez que cuento esto, es la primera vez que puedo mostrarme así y sentirme a salvo, es la primera vez que no me siento juzgade, es la primera vez que entiendo a mi hija, es la primera vez…

En el Diver también leemos. Compartimos artículos sobre las temáticas que nos atraviesan, leemos poesía, narrativa… Nos animamos a poner en la voz textos propios, y nos gusta cerrar los encuentros escribiendo y leyendo un cadáver exquisito. En el Diver, también soñamos con construir y habitar una sociedad donde reine el respeto por las diferencias. Y, de soñar, pasamos a pensar cómo hacerlo realidad. De pensar, pasamos a organizarnos.

 

 

 

Fotografía: Héctor Serres.

 

 

 

Orgullo Tigre + Orgullo Sanfer

 

En enero de este año, nos llegó una invitación para participar en una asamblea abierta de Orgullo Sanfer. La agrupación autoconvocada y apartidaria estaba organizando una marcha del orgullo en la localidad vecina a Tigre y un par de integrantes de DiverEncuentro nos sumamos a la gestión. La marcha, que se concretó el 5 de febrero en conmemoración del fallecimiento de Lohana Berkins, fue la segunda de este lado de Capital Federal, después de la de San Martín. Se había abierto una estela multicolor en el cielo hasta entonces gris de Zona Norte. Así surgió la idea de la Marcha del Orgullo Tigre y nos pusimos manos a la obra. A principios de abril formamos Orgullo Tigre y convocamos a la primera asamblea abierta para debatir y consensuar antes que nada:  ¿Por qué marchamos? ¿Bajo qué consignas?

 

 

 

 

 

 

 

 

Si sentís que este tipo de contenidos aportan a la construcción de un mundo más amable donde cada une pueda manifestar su ser en respeto y libertad sin que nadie reaccione violentamente, podés apoyarnos a seguir produciendo COLABORANDO ACÁ.

 

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