AL SUR

 

 

 

Texto: Tito Dall’Occhio

Fotografía: Luchi Bermejo

 

 

Convivo con un gran prejuicio hacia la poesía.

A veces la acuso de solemne, de rimbombante, de textito edulcorado. Creo que muchos de sus paisajes fueron tan visitados que se volvieron destinos comunes en el previaje de la literatura. La casa antigua, las viejas fotos reveladas, la tormenta, el río que baja rápido, la creciente, la puerta cancel, el otoño y sus hojas, el amor. ¡Ay, el amor! Territorio de un lenguaje sofisticado que en su afán de captar el detalle por momentos se vuelve conservador. Lo sé, es cruel, pero siento que encuentro más poesía en una story de Instagram que en el papel ahuesado de un libro. 

Por eso cuando la leo le exijo un poco más de verdad que de arte. Muchas veces estamos más cómodxs tratando con el arte que con la verdad, decía Gaudí. Cierto es, la metáfora es el tropo más codiciado en nuestras disciplinas. Aquella que si se forma después de treinta páginas, el trabajo está hecho. Pero la búsqueda de verdad en las palabras implica asumir un riesgo, fijar posición, explorar desde el propio origen hasta incomodarse. 

Así son las cosas. Para sembrar hay que remover.

En Al Sur de Lucila Simari Negri la originalidad consiste en el retorno al origen, a las imágenes más primarias de la autora que, sin forzarlas, encarnan sentimientos y fijan posición desde una subjetividad plena y universal. Ojo, no confundir subjetividad con biografía. Desde su construcción y desde su lenguaje, en su forma y en su contenido, la poética de Lucila invita a valorar el interés y la importancia de nuestro archivo personal con palabras habitadas. 

 

Donde yo vivo

Casitas de chapa se reflejan

El agua mórbida del arroyo 

El olor nauseabundo del CEAMSE

Se mezcla con el de los mataderos

Y en el medio

las montañas de basura

Donde juegan los niños

 

Lucila nos rodea de objetos, personas, relatos, pasiones, miedos, ausencias y omnipresencias conurbanas que nos pertenecen y constituyen, que en la vida cotidiana ignoramos por insignificantes, o por demasiado próximas o familiares como íntimas. En sus textos nos interpelan una y otra vez. Su originalidad ronda mucho más cerca del cordón de la vereda, esa raíz tan umbilical, de lo que leemos o creemos leer. Los textos de Al Sur se cocinan sobre esos movimientos imperceptibles pero constantes de la autora que despiertan el goce de no saber, de los límites que se abren, del objeto híbrido del lenguaje fortalecido por su contacto urbano donde se refresca.

 

Del otro lado

cáscaras de trenes

se deshacen en óxido de hierro

hormigón amenazante

recela las casitas

del ladrillo hueco sin revocar

 

Este libro-objeto, editado de forma artesanal por ediciones Maldemar, está organizado en dos secciones. “Perro suelto”, donde la autora suelta un punto de vista urbano con notas de un paisaje en transformación. Y “Paloma atada”, si se quiere con una construcción más inmanente desde las pieles mismas de las palabras. Es decir que en esa ambivalencia poético-ricotera del mundo de “allá afuera” y el de “acá dentro” hay mucho de misterio. Una serie de imágenes que esperan ser descubiertas, leído por nuestra singularísima mirada, una mirada que puede fortalecerse para luchar contra los propios prejuicios. Como los de quién escribe esta reseña, que luego de frenar la experiencia con la poesía por ideas previas, ahora la abraza y recomienda como medicina.

 

 

¿Dónde lo consigo?

Ig: @ed.maldemar

Mail: ed.maldemar@gmail.com

 

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