
Lxs trabajadores de la Cultura del conurbano norte estamos en alerta desde que el Gobierno de Milei sacó su doble Nelson de la muerte, el DNU y la Ley Ómnibus. El verano, ¿tiempo de descanso?, se convirtió en semanas de tensión, angustia y reacción. En todo el país salimos a la calle para manifestarnos con cacerolazos, ruidazos, artivismos que se derivaron en acciones culturales para defender nuestra vida y el trabajo de la sociedad toda. El DNU y la fallida Ley Ómnibus atentan contra del Fondo Nacional de las Artes (FNA), la Ley del Libro, el Instituto Nacional del Teatro (INT), el Instituto Nacional de la Música (INAMU), la Conabip, el Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (FOMECA) y otras formas de financiamiento para la Cultura. Desde Timbó convocamos a cuatro Trabajadorxs de la Cultura para que nos cuenten de qué forma nos afecta.
Texto: Milagros Pérez Morales
Fotografías: Guido Zappa
Mi nombre es Milagros Pérez Morales. Soy librera en Notanpuan, una librería familiar creada por mi padre hace 40 años en San Isidro y llevada adelante actualmente en familia, entre mi viejo, mi hermana y yo, junto con un equipo maravilloso. Notanpuan no se dedica exclusivamente a la venta de libros sino que cuenta con diversas actividades culturales, música en vivo, lecturas de poesía, talleres, charlas, etc. Nos gusta pensarla como un pulmoncito cultural del barrio, en donde siempre pasan cosas en simultáneo. Mi rol ahí dentro es sobre todo el de librera. En atención al público, recomendando, pero también desde la curaduría del material, el contacto con proveedorxs y editorxs, las sararas administrativas varias. Además, soy egresada de la universidad pública, también del rubro: me licencié en Artes de la Escritura en la UNA. Escribo y estoy por publicar mi primer libro de poemas este año.
¿Cómo afecta el DNU y la Ley Ómnibus al sector cultural?
El DNU y la Ley Ómnibus son una ofensiva descarada contra los sectores culturales, ponerme a enumerar punto por punto cada uno de los espacios construidos que pretenden destruir es agotador (y a ese juego juegan, a cansarnos). Sin embargo, yendo a lo mío, hay un punto de la Ley Ómnibus que atenta directamente contra las librerías, y en consecuencia contra lxs trabajadorxs del libro: la derogación de la ley 25542 de precio uniforme de venta al público de libros. Desde hace más de veinte años, por ley, los libros tienen un precio de venta al público fijo. Es decir que comprando un libro en tu librería de barrio, en una librería de cadena o por Mercado Libre, ese libro sale lo mismo en cualquier punto de venta, además de fijar límites a los descuentos. Si la ley se deroga, se habilita la especulación respecto de los precios, y ahí quienes perdemos somos lxs independientes: aquellxs con más poder adquisitivo y más peso en el mercado podrán comprar más ejemplares, venderlos con más descuento y acaparar el mercado. La pyme que no puede comprar en esas cantidades y con esos descuentos se ve obligada a vender ese mismo libro más caro para generar ganancia y pierde competitividad. Además, esto solo beneficia al mercado de best-sellers. Las editoriales chicas, las que más nos gustan, que publican rarezas en tiradas cortas, no se pueden permitir esa lógica. Ellas van a pérdida, desaparecen poco a poco y la bibliodiversidad tan alegre que tiene la cultura del libro acá se va apagando, y eso es un efecto dominó que nos puede llevar puestxs.
¿Tenés alguna propuesta acerca de la relación Estado/cultura?
La cultura de un país es algo fundamental para el crecimiento de las comunidades. No solo desde un punto de vista económico: el sector cultural genera ganancias en el PBI, sin embargo el discurso de este gobierno es que es un gasto inútil, no prioritario. Eso es puramente ideológico, responde a la misma lógica neoliberal que ve al pueblo como una góndola, que nos quiere dóciles y desinformadxs. La protección y el fomento de parte del Estado a la cultura son fundamentales. Es casi naif, pero ¿cómo es un país sin arte? ¿O un país que piensa que el arte es para los ricos? Es tristísimo. La cultura no es mero entretenimiento. Es salida laboral, pero además es conexión con el mundo, desde las políticas internacionales pero también desde un lugar material, desde el contacto humano. La comunidad del libro independiente en Argentina es hermosa, es un espacio de apoyo mutuo, de trabajo colectivo y de pensamiento comunal. Desde hace años que no hace sino crecer de manera silvestre, alegre, y a la vez consciente de que hay un armado que se hace entre todxs. El Estado tiene que proteger eso.
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