¿QUIÉNES HACEMOS TIMBÓ?


Revista Timbó, cultura del Conurbano Norte.

Un proyecto que promueve el trabajo de artistas, grupos, espacios y emprendedorxs; fomentando el desarrollo cultural y la identidad regional.

 

 

 

 


AGUSTÍN LLORCA. Investigo música, pedagogía, teatro, escritura, composición, edición de audio, producción, gestión cultural, carpintería, huerta, cosmovisión andina y paternidad; todo en una orgánica, mutante y difusa amalgama entre lo académico, lo autodidacta y la tradición oral. Salto sobre los resortes del aburrimiento de una materia a la otra con interpelante curiosidad. Formé parte de la organización de Bardearte, Radio La Contienda, Festival de Berenjenas, entre otros. Además de Timbó, actualmente soy integrante del grupo So.pa.po.






 

FRANCO «PEPE» LOPEZ. Soy profe de Educación Musical en proceso. Desempeño mis estudios en el conservatorio Juan José Castro. Formo parte de Agrupación Locoto, una banda de música andina. Allí toco la mandolina y el tiple. También integro el grupo de teatro Piromanía producciones, donde hago de director musical. Soy músico y actor en el elenco de So.pa.po y cuando tengo tiempo libre, disfruto de sacar fotos, ir al río en bici y juntarme con mis amigues.

 
 

 

 

 

GUIDO ZAPPACOSTA. Nací en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1984 y pasé mi vida entre los barrios de Martínez, San Fernando e Ing. Maschwitz. Siempre cerca del tren, cerca del río. Como excusa para continuar el preciado juego de la infancia descubrí en las palabras y la comunicación una nueva instancia de comprometido juego que me llevó a egresarme en Dramaturgia y Publicidad, además de haber tomado talleres varios con docentes que alimentaron mi deseo. Desde 2010 soy editor de Timbó, donde aprendí en el hacer el oficio de la comunicación. Para darle sentido a los días ocupo el tiempo escribiendo obras de teatro y relatos, algunas de estas obras lograron la escena y constantemente estoy creando nuevos proyectos para motorizar la vida. En el constante intento de la escritura gané algunos concursos y varios de mis textos fueron publicados en diversas antologías. Cuando no estoy frente a un archivo de word calmo mi ansiedad en la cocina, otra gran pasión que me mantiene curioso y despierto. Por caso soy más bien del hinojo, no así el mondongo.

 

 

 


VALE LAMAT. Nací en 1981. Crecí en San Fernando, vivo en San Clemente del Tuyú, Buenos Aires, Argentina. Estudié y experimento cosas, teclado, guitarra, un poquito de teatro, un poquito de danza, artes electrónicas (UNTREF), canto, ensamble, y etcéteras. Jardinería en el botánico, meditación, yoga. Dibujo desde muy chica, y de viajes, residencias, compartires, amores, maestres, amigues, experiencias, pensamientos, sentires y etcéteras mis herramientas, que dialogan y se buscan y encuentran y chocan y cruzan para sublimar mis días y co-crear mi realidad. El tiempo es Arte*

 

 

 

 

HÉCTOR SERRES. Desde hace años busco y en las palabras encuentro. Las búsquedas me llevaron a la literatura y a formarme en Comunicación Social, Letras y Corrección de textos, a organizar el ciclo de cine Satori, grupos y talleres de lectura y escritura, a escribir en distintas revistas, al Centro Cultural Bambú y al C.C. La Nave Kadmon, la Asamblea Bosque Alegre, el C.C. La Esperanza, el Festival de Berenjenas, la Biblioteca Popular La Calabria y a la Timbó, en la que edito, escribo y corrijo. Y desde donde sigo buscando.

 

 

 

 

 
TITO DALL’OCCHIO. En julio de 1984 a mis viejxs se les ocurrió ponerme Juan Carlos (como mi abuelo, mi tío, mi papá, mi primo). Por suerte pronto apareció el apodo con el que me identificaron mis compañerxs de la Facultad de Sociales UBA, donde estudié Ciencias de Comunicación. Así también me llamaron en Filo cuando me egresé como Dramaturgo. Tener un apodo que no tiene nada que ver con tu nombre tiene ventajas: por ejemplo pensar seudónimos para los concursos (otit, tictoc, titus) en algunos gané plata, en otro me publicaron y en varios me dejaron colgado. Con mi apodo firmé como co-editor durante toda la vida de la Revista Timbó papel. También firmé como Tito en otros proyectos vinculados al teatro y al cine. Como jugador de fútbol me gané el apodo «Osvaldo», no por juego sino por mi apariencia rockera, símil a la del futbolista. Mi mayor logro fue ponerle Ganchito a mi perro.

 

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