GORDO… ¡QUE ALERGIA!

 

 

Texto: Nahuel Di Santi

 

 

 

Sí, leíste bien. Este no pretende ser un texto o escrito alegre. Mucho menos una catarata de buenas noticias, como por ejemplo un gordo bajando de peso (¿Nos ponemos contentes les gordes cuando bajamos de peso? Nota mental). Es lo que es. Un gordo con alergia escribiendo un sábado a la mañana sus infortunios semanales.

Pensé muchos títulos para este texto: «Gordo se queda duro después de un estornudo», «Los peligros de ser alérgico» u «Hombre queda duro luego de una rinitis alérgica», pero ninguno era lo suficientemente malo como para ejemplificar lo que pretendo relatar, por eso me quedé con el más sensacionalista de todos, con el mayor clickbait de la historia.

Si por alguna razón en una conversación cualquiera sale a la luz la inevitable realidad de que une es alérgique, te miran medio con asco, ¿no? Somos medio un asco. En realidad, somos una bola de mocos y lágrimas (y hablo pura y exclusivamente de les rinitis alérgiques, perdón a otro tipo de alergias). Y eso le da asco a la gente. Siempre tenemos papeles con mocos en los bolsillos, cualidad que convierte al hecho de lavar la ropa, sin antes revisarlos, en un verdadero peligro hacia el electrodoméstico. Somos irritables, sensibles, frágiles a los cambios de clima. Generalmente no podemos tener mascotas, y si las tenemos es porque somos valientes. Entiendo que a la gente le demos asco. Pero nadie más que nosotres sabe lo que es ser un rinitis alérgique.

Hoy a la mañana me levanté como todos los días, aunque los últimos días no son como los anteriores últimos días ya que mi rutina se vio severamente afectada. Pero eso es cosa de otra historia. Yo me levanté, como les digo, a la mañana y tuve uno de esos ataques de estornudos matutinos. Nada fuera de lo común en mi vida. Yo me levanto y siempre tengo guardados uno, dos o tres estornudos de la noche anterior. Siempre hay un pelito, una pelusa, un ácaro, un honguito que se quedó posado en mi fosa nasal, esperando a que me despierte para hacerme estornudar. Porque eso es lo loco de los estornudos, mientras dormís no te atacan. Ahora, apenas te despertás arrancan. Son respetuosos los estornudos, no como otros padecimientos que te interrumpen en el medio del sueño (ansiedad, sí, hablamos de vos).

Tuve dos o tres estornudos, como les cuento, nada fuera de lo normal, nada fuera de lo particular. Me levanté entonces y, como alérgique precavide que soy, disparé para el baño. Me miré en el espejo y ya sentía que estos estornudos eran de los fuertes, de los que te sacuden el marote y te hacen temblar la lengua. Por eso, me miré fijo en el espejo, me agarré del lavamanos y arranqué: achú, el primero. Fuerte, pero sanador. Ya la picazón en la nariz era insoportable. Los ojos parecían dos duraznos en almíbar rojos. Achúu, el segundo. El bigote, lleno de mocos. Nada  me importa en este punto. Ya ni me limpio la cara sabiendo que se vienen otros. ACHÚUUUUU, el tercero, y ahí sentí como, a medida que el estornudo (esa masa energética y de mocos despedida de mi nariz) se iba ejecutando, los músculos de mi espalda se iban tensando. Y se tensaron tanto que al llegar a la espalda baja o, como la nombran generalmente, al famoso ciático, no soportaron semejante carga energética e inmediatamente se quedaron duros generando un dolor intenso. El resto de la sesión de estornudos, así como el resto del día, se vieron acompañados entonces de ese dolor.

Ahora son las nueve de la noche, hace frío y yo camino por Munro. Y camino encorvado. Camino raro. Y yo me doy cuenta que camino raro. Y la gente puede ver eso: un gordo pelado caminando encorvado por Munro. Pero lo que el tipo que pasa o la chica que me dejó pasar con el auto no ven es que este dolor y esta pena tan inmensa no lo causó más que un estornudo.

Dichoso será el día en que mi nariz deje de ser alérgica a un maldito ácaro perdido por ahí.

Gracias por leerme y por compartir conmigo. Sé que algún día, juntes o no, vamos a lograr vencer a la rinitis alérgica aguda, vamos a lograr sacarnos este estigma de encima y vamos a llevar al mundo la rinitis no sólo como una condición, sino como un estilo de vida.

Con esto me despido y les digo: hasta pronto, querides alérgiques amigues.

2 Comentarios on GORDO… ¡QUE ALERGIA!
    Angeles
    14 May 2022
    10:37pm

    Que hermoso, linda y distinta manera de conocerte, espero leerte más seguido mi querido profe Nahue♡

    UNA ZONA IMAGINARIA - Revista Timbó
    16 May 2022
    10:28am

    […] de la muestra que realizaba junto a la persona para quien yo trabajaba. La muestra se llamaba “Punto de encuentro”. Nos presentaron, charlamos un rato, ella estaba con pibes que la ayudaban. Me enteré que ella era […]

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