EL TREN HACIA LA LIBERTAD

El martes 29 y miércoles 30 de diciembre de 2020 van a quedar en la memoria personal y colectiva de muches. En esta crónica de Tigre al Congreso, Dolores Menéndez revive la noche en que por fin el derecho a abortar fue ley.

 

 

El día había llegado, el martes 29 de diciembre del 2020, una vez más sería tratado en el Senado el proyecto que tantas personas estábamos esperando. Ni el Covid-19 ni el calor insoportable de ese día nos frenó. Desde San Fernando y Tigre, desde el conurbano, éramos muches les que nos aseguramos de tener la SUBE cargada, teníamos una cita histórica a la cual nos negábamos a faltar.

La línea de tren Mitre Tigre-Retiro tuvo la dicha de ser testigo. Fue transporte de personas que estaban yendo a conquistar un derecho. Pañuelos verdes con la consigna “Educación Sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar y Aborto legal para no morir” se cruzaron hasta encontrarse en cada estación. Amigues, mapadres e hijes, niñes y adultes llegaron a Retiro e hicieron luego conexión con la línea C del subte hasta Av. de Mayo y ahí, justo en ese momento, comenzaron a sentir ese cosquilleo en la panza, esa sed de justicia social.

 

 

Recordando la intervención de Ofelia Fernández en el debate por la interrupción legal del embarazo durante el año 2018, es imposible no tener la sensibilidad a flor de piel al recuperar la frase con la cual cerró su discurso: “Y lo único más grande que el amor a la libertad es el odio a quien la quita”.

De esta manera, impulsades por la impotencia, por el odio hacia las injusticias, pero con un profundo amor hacia la libertad para poder decidir sobre nuestros cuerpos, los proyectos de vida que queremos, las formas en que deseamos, nos hicimos presentes en el Congreso de la Nación.

A medida que la marea como tantas otras veces teñía las calles de verdes, se llevaban a cabo intervenciones artísticas. “La potencia del deseo inacabado”, “Existencias sexuales infinitas”, “Nuestro deseo es urgente”, “Si no es legal, es clandestino”, entre otras consignas, se veían plasmadas en paredes, carteles y hasta cuerpos, ya que lo personal es político.

 

 

Era un escenario digno de guardar en el recoveco más profundo de la memoria. En el ambiente se encontraban presentes una gran diversidad de emociones que iban desde el miedo a que volviera a ocurrir lo mismo, miedo a que nuestro derecho volviera a ser postergado, hasta la certeza de que en ese día sería ley.

El día terminaba, las exposiciones transcurrían, la efervescencia aumentaba, los abrazos y los cantos eran infinitos y cuasi indispensables para acompañarnos unes a otres en la vigilia.

Las pantallas que transmitían en vivo y en directo el debate eran los puntos de encuentro por excelencia, rondas de personas iban guardando su lugar a la espera. Ya eran las tres y media de la mañana, estábamos cansades pero aún así seguimos cantando y manifestándonos hasta el último minuto.

Alrededor de las cuatro de la mañana comenzó el recuento de votos. Ni una persona se quedó sentada, todes levantamos los pañuelos. Sin saberlo estábamos haciendo el último pañuelazo colectivo antes de que fuera ley.

Zimmermann negativo” fue lo que se escuchó previo a que las pantallas mostraran los votos y dejaran ver que nuestra lucha finalmente se había convertido en conquista. Abrazos hermanados, llantos desde el corazón, videollamadas con compañeres que no habían podido asistir presencialmente, imágenes infinitas que quedarán guardadas en la memoria colectiva.

El 30 de diciembre del 2020 ya no era un sueño, no era un deseo, y las pantallas nos lo recordaban al titular “Lo conquistamos ¡ES LEY!”. Con la canción “Hasta la Raíz” de fondo, continuamos festejando.

De a poco fuimos desconcentrando, despacio y exhaustes cada une fue volviendo a sus pagos. Acompañadas por un grupo de compañeras, retomamos la vuelta hacia el conurbano.

Cada vez que nos subamos al Mitre vamos a recordar que ese tren nos llevó al momento en que lo clandestino se convirtió en la Ley 27.610.

 

 

Texto: Dolores Menéndez

Fotografías:

Micaela Arbio Grattone

Catalina Filgueira

Luli Lorenzo

Ailín Lorenzo

y Dolores Menéndez

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