Reseña sobre la experiencia “transversal” de ver el estreno de una obra de teatro local en entornos virtuales.

 

 

Hace poco más de una semana se cumplieron 100 años de la primera transmisión de radio en Argentina. En aquel momento un grupo de locos radioaficionados se subió al techo del Teatro Coliseo para transmitir Parsifal, una obra escénico-musical de Wagner. Pero alguien dijo “pero eso no es Wagner, vieji”. Sin embargo, De allí en adelante, y en la medida en que la tecnología lo permitió, la radio se popularizó en todos los hogares del país y esos “locos” pasaron a ser pioneros.

Desde que comenzó la cuarentena y, en cada una de sus etapas, lxs teatrerxs nos vimos obligados a reflexionar sobre el futuro de nuestro quehacer. Streaming sí, streaming no. Tecno-convivo, Zoom, YouTube, Instagram Live, Meet ¿es o no es teatro? ¿qué es teatro? En principio podemos asegurar que el teatro no es una ciencia exacta, y dentro de los grandes derrumbes del joven siglo XXI, están los pensamientos más estructurados, moralistas, constitutivos e instituyentes de una sociedad conservadora. Por caso, los estados no tuvieron más remedio que incorporar (o al menos cuestionarse) las demandas sociales sobre la diversidad sexual, los cupos de géneros, la heterónoma y los cuerpos hegemónicos, por citar alguito nomás.

El teatro, por suerte, no está exento de esto. Y en los días previos al estreno de Mi cuerpo es Johana, algo de este carnaval de ideas me retumbaba. Desfilaban murgas en mi cabeza volteando con sus estandartes los pensamientos “¿Cómo harán para resolver mis compañerxs, que son bien bien teatrerxs, esta puesta virtual?” Algo sabía. Con Toto La Iacona habíamos hablado del uso de las cámaras, de las dinámicas de ensayos, de los recursos técnicos con los que trabajaban. Conocía la potencia narrativa del relato que él había creado, como también sabía de la calidad estética de los trabajos de Clara Hecker y del ingenio inventivo de Facu Guerreschi. La combinación de sus virtudes y habilidades ante la urgencia de renegociar las deudas telemáticas de nuestro lenguaje demostraron que, a lo Martín Guzmán, el único acuerdo posible es haciéndolo.

 

 

“Una chica gorda va al médico con dolor de oído y se le pregunta si alguna vez ha comido una ensalada”, cita la obra a Rachel Wiley, poeta feminista en disputa sobre los prejuicios de los cuerpos. Mi cuerpo es Johana resultó ser una obra transversal como la época. Fruto de una combinación de forma y contenido de calidad, sin amarras. Un lenguaje que, junto a la caída de viejas ataduras, no cierra sino que abre el universo creativo con base en lo teatral. Inclasificable. Como imposible es de clasificar el feminismo o el peronismo a un solo partido. Porque como todo movimiento, son dinámicos, autónomos y transversales.

Mi cuerpo es Johana es una pieza contundente. Filmada a cinco cámaras, en el contexto del ASPO, con un actor y una actriz que conviven bajo un mismo techo. La obra tiene una posición ideológica clara. Sin contradicciones. Donde el malo es malo, y la víctima es víctima. La música acompaña y construye el clima junto a un montaje dinámico sin sobrecargar las situaciones. Y aún de forma mediatizada logra los matices teatrales con tonos oscuros. Como con Parsifal de Wagner, alguien habrá dicho “pero esto no es teatro”. Y alguien más le respondió: “¿qué importa? Cambió la época, mi rey”.

No me corresponde a mí, porque lxs quiero y porque lxs conozco, compararles con semejante hito nacional. Pero la sensación del sábado de estreno fue parecida a lo que, imagino, pudo haber sentido un oyente en 1920 al escuchar las primeas notas de Wagner sin estar dentro del teatro. Habrá aplicado experiencia e imaginación gracias a una sensibilidad estimulada por la obra. Un poroto más para la democratización de la cultura. Pienso, entonces, después de ver el estreno de Mi cuerpo es Johana por YouTube en el año 2020, el año de la pandemia, que el “en vivo” está más teatro que nunca.

 

¿Cómo y cuándo puedo verla?

Consultar en IG @micuerpoesjohana

 

Ficha técnica

ELENCO Facundo Guerreschi y Clara Hecker / DIRECCIÓN Toto La Iacona / ESCENOGRAFÍA Trastos Taller / MONTAJE Facundo Guerreschi. / VESTUARIO Clara Hecker / TEXTO Toto La Iacona / MÚSICA ORIGINAL Germán Rudmisky / DISEÑO GRÁFICO Agustín Inclán / PRODUCCIÓN Piromanía Producciones.

 

 

 

Texto: Tito Dall’Occhio

Imágenes: Mi Cuerpo es Johana

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