Lxs trabajadorxs de las artes escénicas están naufragando en las aguas virtuales pensando cómo reformular su trabajo. Desde Timbó invitamos a referentes del Conurbano Norte para pensar el teatro en pandemia. A continuación, la palabras de Esteban Bresolin, Silvia Piccoli y “Toto” La Iacona.

 

 

Dijo Esteban Bresolin,

Teatro es acción en tiempo presente, movimiento que tiende siempre hacia el futuro. Punto de encuentro entre cuerpos.

Hoy, tristemente se nos escurre el signo escénico entre las manos. Este virus hambriento de carne humana, nos ha dejado definitivamente solos, aislados, carentes de teatro.

Nada satisface al león hambriento que ruge furioso al obstáculo que se ha interpuesto entre él y su objeto de deseo.

Ante este panorama, los teatreros desconcertados, salimos a buscarlo por todos lados. No lo hallamos en Zoom, ni en un vivo de Instagram; mucho menos en Facebook lo encontramos. En estos nuevos espacios, solo hay un vago perfume a camarín abandonado y soledad, mucha soledad.

De todos modos, lejos de caer vencidos, seguiremos buscando las mil y una formas de burlar a esta realidad (en ese sutil objetivo, la búsqueda y el buscado se parecen en algo). Crearemos parches de colores para ocultar el dolor, los perfumaremos y maquillaremos para no ver al agujero y poder seguir buscando.

Algún día volverá, no lo dudo.

Nos encontraremos, y seremos otra vez carne y hueso, carne y uña, carne de cañón, carne de puchero.

Nuevamente carne animal en escena.

Presencia y esencia.

Otra vez.

Arte dramático post pandemia, o como se llame.

Será mañana, o pasado mañana tal vez.

Pero será teatro sin lugar a dudas,

y teatraremos felices el momento.

Será.

 

Dijo Silvia Piccoli,

Soy sincera. Cuando comenzó la cuarentena sentí que se acababa mi trabajo como actriz, maestra, directora de teatro y sostenedora de un espacio artístico alternativo,  sentí que mi oficio y el deseo que me mueve en esta vida podrían desaparecer.

Primero vino el enojo, el pensar que el  arte teatral no podría existir sin la proximidad de los cuerpos y menos a través de una pantalla.

Cuando me corrí del enojo y acepté de la realidad  apareció  la idea, la  posibilidad de crear sentido en el encierro de los cuerpos. Aprendiendo a los ponchazos el uso de lo online retomé las clases. Primero video llamadas de wasap, luego Zoom, Meet  y lo que fuera  para no cortar los lazos, para crear nuevos lazos, para seguir creando y existiendo en el mientras tanto… .

Así mantengo parte del alquiler del espacio, para cuando regresemos, y sobre todo mi deseo de producir, crear y accionar en el mundo teatral que me rodea. No alcanza, pero algo sirve. Y sobre todo porque en el mientras tanto, me re invento, re invento las técnicas y contenidos para los talleres.  Me ocupo muchísimo más que antes preparando las clases online, exigen una producción de contenidos extra, pero el resultado es positivo.  Es un tiempo donde para mí, el ARTE, es remedio y la libertad de crear todo lo puede, todo lo permite…. Y donde la única verdad que reivindico es que el TEATRO está dentro nuestro, por eso no puede desaparecer, solo cambia de forma por un tiempo.

 

Dijo Octavio “Toto” La Iacona,

¿Cómo se hace teatro en cuarentena? O mejor dicho ¿en una pandemia global, en un país dependiente, en un mundo globalizado, con nueve millones IFES precarizadas, otros dos en al borde del margen? ¿Cómo se hace si vivimos de otra cosa, si surfeamos entre subsidios, concursos y bolsones de alimentos, si cuatro años a Macri, si Milagro Sala presa, si Santiago Maldonado y Rafael Nahuel? ¿Si es la Argentina de Luis Espinoza o de los soretes hijos de la mierda, si decimos impuesto a las grandes fortunas y responden no al comunismo, sin ley de medios, sin renta universal, si estamos cagados de hambre y Eugenio Barba “se puede hacer teatro también en el infierno”? ¿Se hace teatro asfixiados de embole como Pichetto, si nos hacemos optimistas, positivos, gente new age?

¿Cómo hicimos teatro si fueron treinta mil, si bombardearon Plaza de Mayo, si Consenso de Washington? ¿Cómo hicimos si hijes de inmigrantes xenofóbicos, si golpe de estado en Honduras, si en Brasil, si perdimos por un punto, si Arruga, Kosteki y Santillán, si Julio López, si uno de cada cuatro pibes es pobre, si todas las pestes que no entran en un poema o en la historia o en la historia de la poesía?

¿Cómo haremos teatro en la pospandemia, posglobalización poscomunismo, posmuertodehambreagarralapala? 

Me acuerdo de Brecht. Hablaba de teatro, de convertir la verdad en un arma y de dársela a quien pueda disparar.

 

 

 

Ilustración: Mauro Collares

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