Hacen todo mal, cantar, actuar, tocar instrumentos, manejar redes sociales e incluso tienen serias dificultades para interpretar el desprecio del público. Con una insoportable necesidad de ser reconocidos por gente que no se cansa de ignorarlos, ellos lo intentan. Persiguen fórmulas, etiquetas, hashtags, patrones, normas, contradicciones, modas, trending topics y frases de autoayuda que no tienen ni idea lo que significan. Quieren ser famosos. Componen canciones de amor sin tener ni idea lo que eso significa. Se metieron con el bolero y les salió mal. Ahora van por la cumbia, la cosa no mejora. El público ni se molesta en abuchearlos, simplemente lo ignora. Pareciera que gozan del mareo que resulta de dar vueltas y vueltas corriendo atrás del remolino del amor y el éxito, sin nunca siquiera tener del todo claro a que se refiere la gente en general cuando se habla de éxito o de amor; conceptos que suelen confundir, no se sabe si por poca capacidad intelectual o por haber crecido mirando telenovelas de Carlos Mata y Grecia Colmenares 8 horas al día.

Tener una familia, una casa, un perro, un gato, un auto con cricket, una heladera con freezer, que gente desconocida los salude en la calle, autógrafos, notas en los medios, millones de contactos en ICQ, transmisiones en vivo para miles de personas, tapados de piel, fotos, propagandas, campañas para la lucha contra la matanza de hormigas negras, campaña para marcas arroz que mata hormigas, a favor del amor romántico, de la poligamia, del amor libre y de la ensalada rusa. Todo es igual a nada. Así van por la vida intentando ser alguien, alguien que tenga muchos amigos en Facebook y muchas vistas en Instagram. Lo que haya que hacer se hace. Antes que nos aislara la pandemia, caminando por San Fernando cualquier persona con un mínimo de mala suerte se los podía cruzar actuando en la puerta de alguna verdulería o en algún centro cultural engañado por la propaganda. En mayo pasado casi que estrenan una obra dirigida por la talentosísima Caro Go, quien declaró en una rueda de prensa: “Por suerte lo de la pandemia, si no…”.

Por suerte también, gracias a la pandemia, ahora hay una forma de evitarlos más efectiva que apelar a la buena suerte.

Para evitar verlos, no entrar a los siguientes links:

Para evitar escucharlos, no entrar a los siguientes links:
https://sopapo.bandcamp.com

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Texto: Artemio López, community manager, guitarrista, cantante, bajista y sociólogo de Sopapo. SO.PA.PO.

Fotos: SO.PA.PO.

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