Cada rincón del mundo tiene a sus referentes. No hablamos de famosxs y mucho menos de influencers. Porque estxs referentes no se valen de la moda ni de las redes sociales para su trascendencia. Todo lo contrario. Su lugar es la acción cara a cara y la justa palabra. Con el paso del tiempo su coherencia lxs ubica en el lugar de maestrxs. Algunos, por decisión o por azar, trascienden ese rincón para convertirse en referentes aún mayores. De más personas, más lugares. Otros no, otros eligen quedarse en su lugar, para los más cercanos. Sus cuadras, su barrio. Lo cierto es que cada comunidad tiene a sus referentes, y todxs tienen el mismo valor. Nos asombramos cuando lxs escuchamos por primera vez, cuando descubrimos esos preciosos tesoros que nos da la vida.

El conurbano norte de Buenos Aires tiene los suyxs. En este caso, y más precisamente, nos ubicamos en el San Fernando viejo para conocer a Juan Merello, teatrero. Su familia vino de Italia, de sangre obrera. Él se la rebuscó entre changas y oficios mientras empezaba a hacer teatro. Cuando hacer teatro era otra cosa, cuando muchos de nosotros aún no habíamos nacido. Él ya estaba en el escenario. No sólo en el tablado, estaba en el escenario social: barrios, clubes, plazas. Trabajando y militando el derecho a la trasformación en aquella batalla cultural que inició en Argentina el peronismo. Trabajó con muchos otros grandes maestros tal vez hoy más conocidos como “el Negro” Carlos Carella, Roberto Perinelli y el entonces joven actor Mauricio Kartún. Fundó grupos, salas y multiplicó su pasión por el teatro. Merello es nuestro, de aquí hasta Hong Kong. Hace algunos años compartimos un almuerzo en el jardín de su casa donde la cámara fue invitada a registrar una conversación como tantas de las que se suelen tener con él.

Unos años después la compartimos.

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CONVERSAN: Tito Dall’OcchioAgustín Kazah Guido Zappacosta

EDICIÓN: Agustín Kazah

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