Me preparé un Cinzano con soda. Corté unos pedacitos de queso Mar Del Plata que me había regalado mi vieja. Los puse en un platito de chapa, de esos que se usaban antes, y me fui directo a mi habitación. Me desparramé en el piso de madera. Me armé un tabaquito. Me tomé un traguito de Cinzano y lo saboreé en mi boca por un largo rato. Ya habiendo comenzado la ceremonia, solo me faltaba darle play al nuevo disco de Weste.

ABANICO es el nuevo hijo de Weste, liderada por Clara Trucco e Igna Pérez. Desde el comienzo aparecen paisajes sonoros que te teletransportan a imágenes surreales. Cada tema es un pequeño mantra que te llama lentamente. Las melodías que salen de la boca de Clara Trucco generan esa sensación en la piel que todos algunas vez tuvimos. ¿No sabés a qué me refiero? A la piel de gallina, querido. Si no entendés, escuchate “Quisiera”. Creo que es el sexto o séptimo tema del disco. Escuchalo atento. No seás tarambán.Y prestale atención a la letra. Yo sé lo que te digo.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue la soltura que tienen a la hora de componer. El primer tema con claves de son cubano/salsa. Ya pasados los primeros temas, llega una especie de soft rock que te llega al alma. También aparecen bases de lo-fi con trompetas de fondo, que te recuerdan a Miles Davis. Ostinatos melódicos sublimes que se empastan a la perfección. En algunas ocasiones se escuchan escalas pentatónicas muy sencillas pero que aparecen en el momento indicado para darle color a la obra. Te digo más, entre tema y tema fui descubriendo algunas cositas. Escuché a uno de los Morbo y mambo de fondo. También un sútil toque de Chancha vía circuito. Si no conocés estas bandas que nombré, anotalo como tarea para la próxima.

¿Puedo seguir hablando un ratito más del disco? ¿Sí? Dale, fenómeno.

Con respecto al nivel compositivo, se puede ver a simple vista que es un disco que tiene muchas capas para analizar. Desde que salió el disco lo habré escuchado unas 15 veces, más o menos. Siempre le encuentro algo nuevo. Una voz de fondo, algún viento susurrando o un teclado muy suave. Todas las melodías son pegadizas. Es más, te cuento una que me pasó la otra noche. Estaba tarareando mientras me hacía unos fideos con pesto. Me gustó en ese momento lo que estaba cantando. Me sorprendí de mi capacidad para hacer esa composición melódica. Inclusive luego de cocinar, seguí tarareando esa melodía pero esta vez con la guitarra. Antes de irme a dormir me puse unos temitas del disco y caí en la cuenta de que era un arreglo de trompeta del tema “Polvo”. Mi punto es que este disco es redondo por donde lo veas. Dato no menor a todo esto. Cada tema en sí mismo tiene energía. Energía que se mueve. Energía que nos mueve. Tuve momentos de estar sentado relajado en el suelo. Por otros, ganas de bailar y sacudir el cuerpo por todos lados.

Escuchame una cosita. Ahora vas hasta el spotify/youtube/bandcamp/deezer o la plataforma que se te cante y buscás lo nuevo de Weste. Diversión asegurada pa’ toda la familia.

Texto: Franco “Pepe” Lopez

¿Dónde los escucho? 

Spotify: Weste

Youtube: Weste

¿Dónde los sigo?

Instagram Weste

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *