Si cada uno cumple su debido rol en sociedad, la cosiedad funciona. Así como un payaso debe hacer reír a su público (porque para eso le ponemos plata en la gorra), un empleado debe cumplir con su trabajo, les niñes deben obedecer a sus docentes. Orden, progreso y previsibilidad son los pilares de un sistema que, de absurdo, aún sigue moldeando los pastelitos de la fiesta social. Pero también cierto es que si no torcemos ese orden estaremos condenados para siempre a ser Pájaros de otros. ¿Es entonces el caos, la rebeldía, la ruptura una destreza de escapismo o simplemente se trata de un nuevo número de un circo que suda aburrimiento? 

La obra escrita por Esteban Bresolín, y supervisada por Javier Daulte en la Diplomatura en Dramaturgia de la UBA, propone transitar un payamundo al que le extirparon las metáforas por pura funcionalidad como a quién le arrancan las amígdalas a la primera molestia. Paradójicamente, sobre la misma figura Bresolín construye una obra plagada de símbolos que no escapan a las miserias de siempre y que nos pega como tortazo en la cara: el individualismo. Frenillo y Caripela, compañeros de rutina, deben decidir cuál de los dos muere en escena para cumplir el contrato con El Pibe, dueño del circo. La recompensa es tan necesaria como volátil: la guita. Y la presión de lxs compañerxs ahoga como carcajada siniestra.

Desde la dirección, y sin abandonar la sesuda nariz de payaso que filtra su mirada, Toto La Iacona abrillanta el universo de Pájaros de otros soslayando los matices de humor y oscuridad de la poética bresolineana en todas sus dimensiones; con una composición musical que se pega como manteca a la tostada. Una estética rota, manchada, chincheporotezca que instala el estado de decadencia del circo. Aunque por momentos los movimientos escenográficos que marcan técnicamente la rotación de las escenas son excesivos y torpes.

El trabajo actoral es tenaz. Actores y actrices desarrollaron con sus herramientas personajes complejos que sostienen el humor sin perder la profundidad de lo que se dice. Sol Beláustegui construye un Tres que funciona como fanático converso del poder de turno al que, en su solidez, no deja de vérsele el doble discurso. Nada más parecido al rol que juega la prensa hegemónica en la actualidad. Rodrigo Rey hace pesar el poder que ostenta El Pibe en cada movimiento, fundamental para sostener el mundo creado hasta el apagón final. Augusto Martins (Caripela) y el propio Bresolín (Frenillo) construyen el dúo cómico que desata el conflicto como quien saca, sin notarlo, la maderita incorrecta del yenga. Rochi Blasco hace a Escofina, único cuerpo femenino afirmado, que construye un carácter podrido y poético del par resistencia/resignación al modelo machista que se impone en la carpa de El Pibe. Finalmente, Dani Pagnotta trabaja con firmeza al Maestro Salchichón, un personaje desplazado del código general de la obra, resignado al infierno de los payasos con la difícil función de sostener musical y rítmicamente la obra como director de orquestas.

Rompe el silencio en la noche. La pesadilla de un payaso cuando la función se termina. Después de la carcajada viene la reflexión, y una serie de comentarios de esta obra que sobrevolarán la pizza, así como esta reseña sobrevuela la pantalla. Pero atenti, a devolvernos los sueños yendo al teatro, encontrarnos, no ser funcionales a Netflix. Libres en los consumos culturales para dejar de ser, como dice Lemembrunen, pájaros de otros, que a su vez son pájaros de otros, que son pájaros de otros.

Texto: Tito Dall’ Occhio / Fotografías: Ivanna Erhardt.

¿Quiénes laburan?

Elenco: Rosario Blasco, Rodrigo Rey, Augusto Martins, Esteban Bresolín, Sol Belaustegui, Daniel Pagnotta.

Vestuario: Clara Hecker.

Escenografía: Trasto.

Composición musical: Augusto Martins y Rodrigo Rey.

Dramaturgia: Esteban Bresolín.

Dirección: Tota La Iacona.

¿Cuándo la veo? 

  • Domingo 6 de octubre, 20hs. Teatro Martín Fierro (Victoria). 
  • Domingo 20 de octubre, 20hs. FELT (Escobar).
  • Domingo 10 de noviembre, 18hs. Espacio Artístico En Breve (San Fernando).

¿Qué la hace única?

Reírse de lo trágico

2 comentarios

  1. Me encantó la nota igual que disfrute la obra. Fui a verla la noche del estreno y me pareció que tanto el texto como la actuación fueron excelentes. Comparto su análisis crítico.

  2. Me encantó la obra, que aunque sean Pajaros de otros, vuelan solos, con la belleza del arte escénico, con las reglas claras para romperlas y dejarnos disfrutar lo nuevo, lo sorprendente y a la vez tan cotidiano. Cada tanto en la zona norte nacen pájaros de otros pero libres. Esta es una de esas. Saludos

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