Voy caminando por la calle 9 de Julio (San Fernando) saludando a la gente del vecindario. Me topo con Héctor, el verdulero, y le compro 1 kilo de papa, algunas zanahorias, 2 o 3 cebollitas y sigo mi camino. Llegó a la carnicería. Le pido al changuito que atiende el corte más baratito para poder hacer un guisito. “Qué difícil lo veo a Tigre en el torneo”, me dice el chango. Yo le sonrío y le doy plata. Ya por la plaza de la calesita ubicada entre 3 de febrero y 9 de julio lo veo a él. A nuestro querido Peluquero Hugo. Como de costumbre hablando con la gente que ve pasar. Y qué otra cosa voy a hacer que cortarme el pelo si ya hice todas las compras para la cena.

Hugo trabaja como coiffeur hace más de 39 años, pero ojo que no siempre estuvo en San Fernando. Sus primeros años estuvo ubicado en el barrio de Carapachay (Martínez), en donde trabajaba con su compañero Roberto. Luego, se mudó a San Fernando pero trabajando para una mítica peluquería llamada Lorda, ubicada en Constitución al 1200. Hugo nos cuenta que comenzó allí para que en el barrio lo comenzaran a reconocer. Luego de que la dueña de la peluquería falleciera, Hugo alquiló la peluquería durante un año y medio.

Un día cualquiera de allá por el año 2000 nuestro peluquero andaba caminando por el barrio, más precisamente por Constitución y 9 de julio cuando vio un local vacío. En ese instante se dio cuenta que era hora de mutar e ir por caminos nuevos. Su sueño tardó. Hugo se acuerda perfectamente el día de su apertura: 3 de febrero del 2001. ¡Hugo está loco! En plena crisis se le ocurrió llevar adelante este proyecto. Cabe aclarar que se mudó porque el alquiler en este local era mucho más bajo. Ningún sota Huguito.

Entre charla y charla Hugo nos cuenta algunas anécdotas. Nos dice que mucha de su clientela sigue siendo la misma que atendía en Carapachay allá por los 80. También gente que se ha ido a vivir al exterior y que siempre que vuelve a la Argentina pasa por la peluquería a hacerse algún retoque.

Hugo nos cuenta que la peluquería es símil a una familia. Las abuelas lo tratan como a un nieto. La gente que tiene más o menos la misma edad que él lo toma como a un hermano. Los chicos lo ven como a un padre. Es más, cada tanto lo llaman a la noche o lo mensajean por wassap para que les dé consejos.

Otra de las historias que nos cuenta Hugo es la del abuelito Lala. Se adoptaron mutuamente como nieto y abuelo. Lala era una persona muy anciana y sin familia. Huguito comenzó a ayudarlo, acompañándolo al médico y haciendo todos los trámites. Un día Hugo se dio cuenta de que el abuelito no escuchaba bien. Por ese motivo comentó a realizar todos los trámites para conseguirle un audífono. Finalmente pudo conseguirlo y Lala pudo volver a escuchar como lo hacía antes.

Por último, pero no menos importante, charlamos un poco de los cortes. Hugo nos dice que le gusta realizar cortes de vanguardia: cortes asimétricos, desmechados. Además,  hace un tiempo realizó un curso de morfología en donde les enseñaban a realizar cortes dependiendo de la facción de la cara. Te lo digo yo, que vengo siempre a lo de Huguito, que se manda unos cortes para chuparse los dedos.

Texto: Pepe López / Fotografías: Rama Buela

Horarios: martes a Viernes de 9 a 12 hs. y de 15 a 20 hs., sábados de 9 a 20 hs. Dirección: 9 de julio 1213 (entre constitución y 3 de febrero), San Fernando.

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